Diciembre 12, 2009

Isquemia

Las cosas no podrán ir peor, los niveles de oxigeno estaban disminuyendo, el cansancio se sentía en cada parte de mi organismo y la energía escaseaba. La obstrucción del viaducto era inminente. Nos esforzábamos al máximo después del llamado de la central aumentamos nuestro trabajo y colaborando en conjunto con los mandos periféricos resistiendo por pocas horas la falla. Me sentía con mucho dolor, presentando una leve palidez, acompañada de sudoración y escalofrió.  No era el único en ese estado, mis compañeros presentaban la misma sintomatología.  Después de unos minutos otra central hizo el llamado de actuar con prudencia para reservar la mayor energía posible. El centro de inteligencia nos confirmaba que el ataque se produjo en otra zona, primera vez que sucedía algo parecido. “Parece que un gran objeto a viajado hasta nuestras instalaciones, estaremos en máxima alerta. Por favor mantener la calma” se escuchaba por los altoparlantes.  “me imagino el tamaño de la cosa esa para que estemos en tremenda  situación, socio” me dijo Ronald en un momento de desesperación.  Pese a todos los esfuerzos hechos por la Central;  mandaron  un grupo de individuos especializado en  defensas;  batallaron hasta el último momento pero el daño causado por el objeto era irreparable, haciendo estragos nunca vistos, destruyendo a las primeras defensas con una facilidad que alarmo a todo el sistema de seguridad.  Estaba Inquieto no deja de pensar en los compañeros en el frente dando la pelea, y  la cadena de reacciones que se avecinaban. Desde muy jóvenes  nos educaron para situaciones extremas como esa, pero en este momento, ha pasado de un simple ejemplo en la pizarra, a tener que  vivirla en carne propia. Saber que hace pocas horas reinaba la harmonía, y ahora nos encontramos en severo caos fisiológico.

Siempre pensé que algo así sucedería, ha vemos seres que tomamos nuestros trabajos con responsabilidad, haciendo sacrificios en determinado punto de nuestras vidas para obtener un buen resultado. Pero hay otros que no trabajan con pasión, haciendo las cosas por obligación y no por vocación; es ahí cuando viene el problema. Somos todos parte de un gran engranaje donde si uno de nosotros falla todo un sistema puede colapsar. Para eso no hay remedio, se nace con una buena genética o termina uno siendo una masa maligna,  como alguien algún día dijo “la fatalidad es el nombre que se le da a todas las personas, a todas las faltas, a todas los errores humanos, cuando llega la hora del castigo”* Vaya mierda terminar siendo un tumor.       -Dale Andrés no tenemos todo el día para tus problemas existenciales, y procura por hacer bien tu trabajo.- Le dijo una de sus voces internas, la cual se encargaba de su conciencia. La verdad soy consciente de no haber tenido una buena relación con mis compañeros, pero quien va tener una buena relación si solo compartimos el trabajo, no compartimos sueños, no compartimos ideales, ni compartimos deseos. Además fuera de todo me mandaron a tener una conversación con la psicóloga por motivos de aislamiento emocional y social con mí medio laboral. Después de varias secciones y catarsis llegamos a la conclusión que mi caso era un trastornó de la personalidad debido al estrés del trabajo y continua soledad. Mi tratamiento fue terapia en grupo y frecuentar más a menudo reuniones sociales. De todas las cosas que discutí con ella,  no dejo de pensar y aseguro que allá afuera hay una fuerza más grande que todos nosotros, la cual controla todo el sistema, teniendo el poder de modificar el destino de nuestras vidas, el cual  muchos lo explican con creencia divina, pero yo lo entiendo como evolución.

Estando en una situación de tal gravedad es cuando uno se cuestiona a dónde van los sueño que lo hicieron a uno trabajar como un animal, para tener un supuesto descanso o un poco de placer. Los sueños no es más que puras pajas mentales que le venden a uno para hacerse una realidad un poco más complaciente. “Bueno señores estamos en un buen ritmo, por favor no saturar sus membranas. No queremos estropear el trabajo en equipo que estamos haciendo” dijo el altoparlante. Siempre es mejor echarle la culpa a alguien antes de asumir su responsabilidad. Estamos haciendo un buen trabajo porque desde que tengo uso de razón no hemos hecho más que trabajar en equipo, sabemos muy bien que al fallar una, fallamos todas. Además sabemos cuántas comunidades dependen de nosotros por eso no paramos ni día, ni noche así el ritmo circadiano nos haga una mala jugada de vez en cuando. “Que vamos hacer cuando se nos acabe el combustible, algo le tendremos que tirar al estomago”  dijo Ronald uno de mis pocos amigos, que no me mando a la psicóloga. “Primero nos consumiremos las grasas y luego terminaremos con los azucares” le respondió Luis. Sabemos desde las grandes enseñanzas de maestros que las grandes fuentes de energía son los ácidos grasos y los carbohidratos, con el concepto que entre mayor oxigenación mejor producción de energía,  cuentan los sabios que hace más de 1,500 millones de años, hubo una fusión entre una célula capaz de obtener energía de los nutrientes orgánicos empleando oxigeno como combustible y una célula primitiva rica en nutrientes; produciendo de esta manera abundantes cantidades de energía por este organismo  especializado. Por eso sino nos llega suficiente oxigeno vamos a gastar más recursos para producir la misma energía,  entrando así en el oscuro mundo de la respiración anaeróbica.

Nos encontrábamos invadidos de residuos de organismos por todas partes, con una peste a proteínas en degradación, y desperdicios tóxicos derramados por los viaductos. Había un caos por todo el sistema unos decían una cosa, otros decían otra, pero no había una información unificada. La información de los altoparlantes cada vez era más escasa.  Pero recuerdo la ultima como si fuera el día de ayer: “hay un daño del mas del 25% de la capacidad de funcionamiento, por lo cual hay que tomar medidas de compensación”.  Eso significaba que teníamos que doblarnos en esfuerzo para que todo el sistema mantuviera su funcionamiento en perfectas condiciones como si no hubiera pasado nada. “Que vaina, ahora nos toca que aumentarnos de tamaño para mantener la harmonía del sistema. Sin incentivos y tener que trabajar el doble, esto cada día, se ve como una dictadura.” Dijo Ronald individuo leído, obteniendo su conocimiento por difusión activa y no por osmosis. Perteneciente al partido obrero donde es uno de sus sindicalistas más reconocidos. Pero Ronald no se acuerda, que al momento de firmar el contrato no se fijó en leer las letras pequeñas donde decía muy claro, “En momento de crisis se tomaran todo tipo de medidas, por el bien común del sistema. Como por ejemplo: Autodestrucción”. No nos quedo de otra más que adaptarnos. Porque en esta vida el que no se adapta, se extingue; es la simple ley de la evolución. Se ha dicho que la capacidad de adaptación de un ser tiene que ver con su inteligencia, pero en este caso tiene que ver con supervivencia. El deseo de vivir y seguir funcionando. Porque después de la necrosis no sabemos si hay otra vida. Bueno algunos dicen ser la reencarnación de alguna neurona como el caso de Ronald, que no sabe como terminó pagando el karma acá conmigo. Pero bueno como dice un refrán: “No hay mal que dure cien años, ni célula que lo resista”

Pelao

*Alejandro Dumas

Diciembre 12, 2009

Virginia

El sueño me tiene paralizado. Los párpados me pesan, no puedo mantener los brazos en el volante. Las piernas las tengo dormidas y los pies hinchados tras 16 horas sin parar de conducir. Son las cinco y ocho de la mañana, domingo. Los cristales de mi auto están fríos, empañados también por el calor que desprendo. La carretera es de dos vías, amplía, rodeada de un bosque denso de hojas marrones, rojas y amarillas. La lluvia es ligera. La niebla es suave. Es un trayecto solitario. En las últimas horas me he encontrado con escasos autos. Atrás quedó el letrero de Emporia a 8 millas. A lo lejos veo una mancha blanca que no puedo descifrar entre la niebla. Es brillante y a medida que me acerco va tomando forma de persona caminado a la orilla de la carretera. En pocos segundos la rebaso a toda velocidad. Es una mujer en su vestido de boda. Freno lo más bruscamente posible sin perder el control de mi coche. Me detengo por unos segundos, la puedo ver como camina hacia mí iluminada por una intensa luz roja. Está empapada, descalza y llorando. Al llegar a la altura de mi auto siento miedo pero bajo la ventana del pasajero.

- Hola ¿estás bien?- le digo.
- ¿Puedo?- contesta señalando el interior de mi coche.
- ¿Estás bien? ¿Qué haces sola a estas horas caminando en la carretera? ¿Dónde te llevo?- balbuceo con la boca seca, a penas sin poder tragar.
- Estoy esperando. Más adelante hay un pueblo.- responde serena.

Siento el golpe duro de mi corazón dentro de mi cuerpo. Nervioso y a la vez asustado prendo la luz para verle bien la cara. Puedo ver sangre del lado derecho de su frente, tiene una herida relativamente grande.

- Deja ver, tienes sangre.- le ofrezco un pañuelo. Lo toma sin mucho entusiasmo. Se lo lleva a la frente cubriéndose la cara, mientras, con la otra mano lo aprieta sobre su nariz inhalando con los ojos cerrados, absorbiendo el olor.
- Gracias.- susurra entre el pañuelo y sus manos.

Ya no tengo sueño. La adrenalina surca mi cuerpo hasta encontrar el poro más remoto. Mi mente vuela en busca de una historia que tenga sentido. ¿Qué hace una mujer sola, descalza, en su vestido de boda caminando en esta carretera desierta? Entre tantas dudas, el miedo no me da lugar a preguntar de dónde viene o a dónde. A lo lejos veo unas luces rojas y azules, es la policía. Un aliento de optimismo invade mi cuerpo, ahora podré conseguir la ayuda necesaria para mi inquilina.

- Parece que ha habido un accidente. La policía nos podrá ayudar.- le digo con vigor.

El movimiento de las luces ilumina el sordo paisaje cegándome sin remedio. Bajo la ventana. Cuando a penas estamos a escasos metros del tumulto siento un beso húmedo en la mejilla. Perplejo, la miro de reojo sin saber el motivo de su afecto. Con un movimiento suave, dejando un rastro de aliento caliente en mi rostro, sus labios recorren mi áspera cara hasta llegar a mi oreja.

- En ese accidente he muerto. En ese árbol.- susurra con una voz dulce y sencilla en mi oído.

Despierto del trance causado por sus tiernos labios para encontrar solo mi pañuelo ensangrentado en el asiento. Grito del susto golpeando el volante bruscamente. Ha desparecido. Por suerte no he perdido el control del auto justo cuando paso por delante del coche que se ha estampado contra un árbol. La policía no me ha visto. Trato de tapar mi boca para poder calmar mi fuerte respiración. Mi mente no asimila lo que acaba de suceder. Seguro estaría dormido y las luces de la policía me despertaron alterado. Ha sido un mal sueño. Ya más calmado decido que me detendré en la siguiente área de descanso para comprar café.

Continúo mi trayecto ahora un poco más tranquilo. Que mal sueño, me digo. Más adelante veo el letrero de Emporia a 8 millas. Que extraño pienso, juraría que ya había pasado por este lugar. Estaría dormido claro, me tranquilizo a mi mismo. A lo lejos veo una mancha blanca, la misma que en mi sueño. No puede ser, digo en voz alta. Bajo la velocidad, perplejo y sin aliento paro al lado una mujer descalza, en un vestido de boda, empapada. Bajo la ventana y le grito:

- ¿Estás bien? ¿Me conoces?
- Te esperaba,- susurra abriendo la puerta del auto.
- ¿Me conoces? No entiendo nada. Soñé contigo ahora mismo.
- Tengo frío,- dice recostando hacia atrás el respaldo del asiento.

Estiro mi mano para alcanzar mi chaqueta del asiento de atrás. Se cubre con ella realizando el mismo ritual que hizo en mi sueño con el pañuelo.

- Siempre me gustó este olor,- dice mientras se cubre por completa con mi chaqueta.
- Me estás asustando. ¿Nos conocemos? ¿Cómo te llamas?
- Virginia, pero todos me llaman Caro.- Responde.
- Caro, ¿de dónde vienes? ¿dónde quieres que te lleve?

Como me temía, a lo lejos veo un auto de policía. No puedo creer que haya soñado esto hace unos minutos, ¿estaré soñando de nuevo?

- Caro, ¿qué está pasando? ¿Estoy soñando? No me digas lo que temo. En mi sueño me decías que…
- Sí. Tú querías ver el amanecer pero no llegué a tiempo.

Mi pesadilla se convirtió en realidad. La chaqueta quedó suspendida por unos segundos para caer con suavidad en el asiento. Caro ha desaparecido, esta vez sí estoy despierto. En el suelo está mi pañuelo ensangrentado, en el asiento mi chaqueta mojada. Esto no ha sido un sueño. Lo mejor será que pare y hable con la policía. Bajo la ventana de mi auto. Paro del otro lado del accidente. En el suelo, descalza y mojada hay una mujer con un vestido de boda, parece estar muerta. Es Caro. Su piel dorada la delata. Sí, es ella. Reconozco la herida en su frente, sus labios tiernos, sus facciones suaves. Su pelo negro rizado descansa en el asfalto, sus sensuales ojos marrones están cerrados. Camino despacio hacia la policía, sin hacer mucho ruido. Entre las luces veo dos personas al lado de una camilla donde descansa otra persona, parece un hombre y están a punto de entrar en la ambulancia. Me dirijo hacia ellas, necesito saber que ha sucedido. Una de las personas levanta la máscara de oxígeno del sujeto de la camilla y yo caigo sobre mis rodillas. El corazón se me encoje del susto, las manos se me congelan, no tengo fuerza en las piernas. En la camilla estoy yo, con los ojos cerrados, la cara arañada, cubierto con mi chaqueta, la misma que Caro utilizó hace unos minutos en mi coche. Consigo incorporarme y corro hacia mi auto. No entiendo qué está pasando. No estaba dormido, ¿estaba muerto? No puede ser, no puede ser, como voy a estar muerto si estoy vivo, estoy aquí, manejando, este es mi coche, mi chaqueta, son las…miro el reloj entre mi angustia para ver que marca de nuevo las cinco y ocho de la mañana. Comienzo a llorar de la desesperación. Veo de nuevo el letrero de Emporia a 8 millas. Acelero ansioso de encontrar a Caro caminando descalza por la orilla de la carretera. Freno bruscamente deteniéndome justo a su lado.

- Sube.- le digo apurado.

Los dos estamos empapados. El agua recorre mi cara. Caro recoge la chaqueta del asiento y se acurruca en ella.

- ¿Qué está pasando Caro? ¿Nos conocemos? ¿Estoy muerto?
-  Tú querías ver el amanecer, por eso seguiste manejando. No quisiste parar a dormir,- dice Caro con sus ojos clavados en mi rostro.
- ¿Y el vestido? – le pregunto intrigado.
- Ayer nos casamos. Este es el comienzo de nuestra luna de miel.
- ¿Estoy muerto? – pregunto sin mirarla.
- Tienes que abrir los ojos. – me dice.

El pulso estaba sereno, la presión estable. La habitación era de colores claros, tranquila. Miré a mi alrededor sin encontrar señales conocidas. Mi chaqueta descansaba sin manchas en el perchero, sin rastro de sangre o agua.

- Ha estado tres días en coma, tuvo un accidente de auto. Ahora descanse.- Dijo la enfermera de turno.

No quise cerrar los ojos de nuevo para no regresar a esa pesadilla interminable. No recordaba el accidente, ni como había llegado hasta este hospital desolado. Tampoco creía conocer a ninguna mujer llamada Virginia o Caro. Pude salir sin hacer muchos trámites y a las pocas horas después de despertar estaba montado en mi auto todavía sin reparar, de camino a casa. Al conectar el GPS vi que estaba en Emporia, el pueblo que aparecía en mi sueño. Reprogramé el aparato para encontrar la ruta a casa, el cálculo resultó en 16 horas de trayecto. Incrédulo y confundido emprendí el camino siguiendo las instrucciones. Unos minutos después de haber salido del pueblo vi a lo lejos una figura caminar al lado de la carretera. Mi corazón se aceleró. Me froté los ojos. No lo podía creer. Detuve el auto a su lado.

- ¿Caro?- le dije asustado.
- Te estuve esperando- me dijo. Pasé horas caminando esta carretera desierta, sola, descalza, empapada. Ahora maneja que esta vez sí podremos ver el amanecer juntos.
- ¿Estamos muertos? – le pregunté.
- O vivos para siempre,- susurró.

Joaquín Duro

Noviembre 16, 2009

El Olvido

Después de una larga noche de pesadillas Antonio despertó con el sonido de la brisa pegando contra las ventanas. Miraba a su alrededor pero desconoció por completo en donde estaba. Escuchaba voces de personas al otro lado de la pared sin reconocerlas. Se sentía las sábanas húmedas y un olor fuerte a materia fecal. Recordaba cuando visitaba a sus pacientes en horas de la revista en el hospital del cual era director del departamento de medicina interna. Se ponía de mal genio cuando encontraba a sus pacientes en estados deplorables de mala higiene. Porque por sus conocimientos sabía que la higiene era el principio de una buena salud, por algo los Incas habían perdido muchos guerreros antes de la colonización. Intentaba levantarse de la cama pero su rigidez muscular le dificulta la movilidad. Se desplazó con torpeza hacia el baño. Sus extremidades no le respondían, como cuando era joven y jugaba al fútbol con sus amigos en el barrio. Santiago, su hermano mayor, tenía el balón y Antonio en voz alta terminó diciendo “pásela estoy acá solo para pegarle”. Llegó al baño, orinó quedando con la sensación de tener más líquido para vaciar; con la nostalgia de producir el chorro ideal de años atrás. Miró hacia el frente, su corazón comenzó a latir más rápido, su piel comenzó a humedecerse y su ansiedad aumento. Miró la barba, el cabello y por último los ojos. Pero no pudo reconocer su rostro en el espejo.

Antonio, era amante de la literatura, siendo un escritor frustrado el cual hacia de sus historias clínicas una novela. En muchas ocasiones por ser un médico con tan buena descripción, sin dejar ningún detalle a la deriva encontraba en sus buenas anamnesis las respuestas a los problemas de sus pacientes. Los grandes maestros de la semiología según su criterio eran los franceses, comenzando por Suros. Los padres de la metodología eran los primeros médicos del medio oriente, con Avicena. Pero su ídolo era Claudio Galeno, el médico del emperador Marco Aurelio en la Roma del siglo II. Porque uno de sus maestros algún día le dijo: “El médico que sólo sabe medicina no sabe nada”. Con todo su conocimiento y destreza fue escalando en el duro mundo del quien conoce a quien, de la burocracia de la medicina, como le decía un profesor y amigo en sus primeros años de profesión “lo malo de las influencias, es no estar en ellas”. Fue nombrado varias veces como el médico del año, por su entrega a los pacientes y su calidad humana. Reconocido por muchas instituciones y el gremio médico como uno de los grandes clínicos de su actualidad. Cabeza de familia, con un hogar lleno de amor y respeto. Su esposa María arquitecta de profesión y pintora por pasión, la conoció en España donde se estaba hospedando en el mismo hotel del congreso, donde se enamoró de su cultura y su sencillez. Padre de dos hijos, uno medico y otro compositor. Mejor vida no podía tener una persona que se quema sus pestañas para ser uno más de la masa.

Disfrutando de una cena con sus buenos amigos, conversando sobre los últimos avances de la tecnología en el diagnóstico de enfermedades malignas en estadios prematuros. En el momento que estaban sirviendo los postres, Antonio le preguntó al camarero ¿cuándo le iba a servir el plato fuerte? este con mirada sorprendida le respondió: “usted ya se comió el plato fuerte por eso le estoy sirviendo el postre” sus amigos no se sorprendieron, porque Antonio tenía muy buen sentido del humor. Las conversaciones que presentaba con los pacientes se iban haciendo más difíciles, preguntándoles en varias ocasiones las mismas preguntas, sintiéndose estos a veces no ser escuchados por su médico. Empezó a llegar y a salir del hospital en horas no usuales de su horario, llegaba a medio día, confundía el domingo por el lunes. Una vez en su casa pensó que estaba en su consultorio. Se perdía en camino para ir a dar la clase en la Universidad donde daba la cátedra de fisiología desde hacía 20 años. Presentaba disminución para la concentración tomándose más tiempo de lo habitual para resolver un caso clínico y se sentía con fatiga a todo momento. Su sentido del humor fue cambiando presentado depresión con apatía, perdida de iniciativa y falta de interés. Su lectura comenzó a disminuir debido a su pérdida de la memoria, releía el mismo capítulo noche tras noche sin tener un avance en la misma novela por semanas.

El diagnóstico lo realizaron los neurólogos del mismo hospital donde trabajaba Antonio, perdida de las neuronas y su conexión en la corteza cerebral. Comenzaron a fallar progresivamente todos los aspectos de la memoria, dificultad para el lenguaje; le costaba trabajo para hablar, hacerse entender y expresarse de una forma adecuada. Dificultades para llevar a cabo funciones aprendidas; Antonio comenzó a olvidar como vestirse, poniéndose varios medias en el mismo pie, las camisas al revés y perdió el conocimiento de utilizar los cubiertos para comer. Por último perdió la capacidad para poder reconocer a su familia, comenzó a tener perdida de su higiene personal. La pulcritud que todos admiraban no se veía en Antonio; se notaba sucio y descuidado, no se bañaba, porque no le gustaba y se enojaba con María cuando se lo recriminaba. Su esposa movió su estudio a una de las habitaciones de la casa para poder estar más tiempo con él. Una noche le pregunto a María “¿A qué horas va a llegar Carlos a la casa?” ella le preguntó cual Carlos y él le respondió “él que viene todas las noches a visitarme” ella le dijo “acá no viene nadie en meses.” Otro día le preguntó a su esposa por sus padres, los cuales habían muerto por más de 15 años. Se volvió obsesivo por guardar todos sus libros de medicina y literatura en su armario personal y poner toda su ropa en la biblioteca. Lo más fuerte para María fue el día cuando al mirar los ojos de Antonio no eran los mismos de la persona la cual se había enamorado hace más de 40 años.

Me encontraba atrapado en un asilo, vigilado por una mujer la cual no me daba nada de comer, no me dejaba tener mis libros en mi cuarto, estaba completamente aislado de mi familia, no podía disfrutar de las zonas recreacionales si no era con la supervisión de ella. Sabia de la llegada de un hombre que se la pasaba limpiando las zonas recreacionales del asilo, y esa era la forma como escapar de mi encierro. Cuando llegó el día de mi fuga, me senté en un sillón cerca de la puerta principal haciéndome el dormido, entonces vi la oportunidad de escaparme cuando la vigilante entró con el hombre y se fueron al área de alimentación del asilo, dejando la puerta sin el seguro que siempre tenía. Me pare sigilosamente hacia el portón y me dirigí a hacia la libertad. Caminé por varios minutos hasta llegar a una a una calle principal donde me encontré con una patrulla, yo les expliqué la situación del asilo pero estos no me hicieron caso y me regresaron a este, donde la mujer haciéndose pasar que le importaba, lloraba desconsoladamente, abrazándome y dándome besos. La hipocresía de esta mujer fue tal que les dijo a los oficiales que era mi mujer y yo estaba enfermo, me imagino que sus superiores la hubieran echado, sino me encuentra.

Después de varios años Antonio presentaba un amplio y marcado deterioro de cada una de las facultades intelectuales. Presentaba rigidez muscular así como resistencia al cambio postural. En una ocasión presentó una crisis epiléptica, María pensó no volver a ver a su marido con vida después de ese ataque, pero pasados unos minutos, Antonio se encontraba una vez más peleando por su vida en la cárcel de su cuerpo la cual le dio muchas satisfacciones pero también muchas decepciones. Antonio, no podía hacer un resumen de su vida, la niebla que borra la luz de los contornos, de igual manera borra la memoria de los pacientes con Alzheimer. La personalidad que siempre acompañó a Antonio, desapareció por completo. Se volvió una persona completamente apática, perdió la capacidad autónoma de lavarse, vestirse, andar o comer y presentaba una cierta pérdida para el dolor. Presentó incontinencia urinaria y fecal. Antonio terminó encamado, con alimentación asistida. Su muerte fue producida por una infección en las vías respiratorias. María jamás se olvidó de Antonio como él lo hizo de ella, porque ella tenía la voluntad de no olvidar.

Pelao

 

Octubre 19, 2009

LA ODISEA AL VIAJE INFALIBLE

Habían pasado cuatro días desde  su ingreso a la unidad de cuidados intensivos,  los médicos no dejaban de decirnos “Su evolución es estable pero con pronóstico reservado”.  Se encontraba postrado a la cama de ese  cubículo lleno de aparatos de graficas peculiares y sonidos desesperantes. Un tubo colocado en su boca conectada a un ventilador artificial, sondas con drenajes y una cara irreconocible.  Al segundo día del ingreso a la unidad Diego presentaba una piel amarillenta debido a su ultimo diagnostico, falla hepática fulminante. Lo único que sabía sobre el hígado, era su función principal metabolizar el alcohol, pero nunca hubiera imaginado ser la causa por la cual mi mejor amigo se estaba  muriendo.  A su familia le informamos desde cuando perdió el conocimiento, el no quería alarmar a su familia de una simple virosis como habia sido diagnosticada por primera vez por el médico de urgencias.  Aunque sigo creyendo que ese  médico es el culpable de todo lo que estaba sucediendo, nos han explicado; no sé si por curarse de salud o porque están diciendo la verdad. “Este caso es tan extraño que solo sucede uno en un millón de personas.” Los gringos y sus estadísticas. Si se  hubiera imaginado sus posibilidades, se habría comprado la lotería.

Todo me comenzó como una simple gripa; fiebre altísima, dificultad respiratoria al caminar, dolor de cabeza, nauseas y un poco de dolor en los músculos. Llevaba una semana en la tierra del sol, cuando iniciaron mis síntomas.  En los primeros días no le puse mucha atención, llame a un amigo medico y me dijo que probablemente era una virosis, si veía la cosa grave me fuera para urgencias, en este país había excelente médicos y  buen trato al paciente, creo que ahí si se equivoco mi amigo, porque esto es una mierda. Nadie me da una respuesta sincera a mis preguntas, las enfermeras me tratan a las patadas y me ignoran como si fuera un niño malcriado. El nivel universitario será muy alto, pero el nivel de educación básico les hace mucha falta. Mi madre siempre me dijo que ese tipo de educación se aprende en la casa y no en la escuela.  Esta vez me decidí venir a un hospital universitario para ver si dan con la causa del deterioro de mi salud. Así como esta ciudad de Miami, adoptada por muchos latinoamericanos como su casa, sitio de residencia de grandes personajes de la farándula mundial.  Paraíso para algunos e infierno para otros. Se ha convertido para mí en la esperanza para  vivir.

Desde hace dos años habíamos programado este viaje por motivos económicos, reservamos todo con anticipación.  Algunos de nosotros somos jóvenes ejecutivos, abogados, psicólogos e ingenieros. No ganamos buenos sueldos pero tenemos un estatus en la sociedad capitalina. El año pasado no salimos de nuestro país para ahorrar un dinero y viajamos a la costa.  Mónica la novia de Diego no pudo venir a este viaje, la pobre tenia presentación de su tesis de grado, y se había quedado con los billetes comprados. Uno de esos días después de haber pasado el día en playa nos decidimos ir a una de las mejores discotecas de la ciudad. Al principio fue un problema entrar todos a la vez, los porteros dejaban entrar a gente conocida o que fuera a gastar mucho dinero, además el complejo de los porteros es un fenómeno mundial, se creen que tiene el mundo en las manos cuando protegen una puerta donde ni siquiera pueden entrar. Al final entramos en grupos de dos y pagamos 30 dólares en la entrada los cuales no eran consumibles.  Era un sitio de tres niveles impresionante, donde se ponían ver las mujeres más bellas y elegantes, fue ahí donde Diego conoció a esta rubia espectacular que complica con sus requisitos de Diosa.

En mi primera vez en urgencias me tuvieron por 12 horas, me hicieron desde los exámenes más básicos como una prueba de sangre y orina, hasta me metieron en una cámara en forma de tubo, donde pase uno de mis momentos más frustrantes, mi grado de tolerancia se derrumbo a ceros y la claustrofobia de apodero de mi.  Es la hora y no me explico para que me metieron en esa cámara seguramente para cobrar más a mi seguro  Después de tanto sufrimiento me dieron de alta con acetaminofen compuesta con codeína, con recomendaciones de mucho reposo y líquidos. Mis síntomas en vez de mejorar empeoraron. Mi cuerpo no me respondía y la fiebre persistía. Mis amigos se alarmaron y llamaron a Daniel nuestro médico personal, compañero del bachillerato y gran amigo de parrandas. Nos dijo que la cosa podía ser más grave de lo que pensaba en un comienzo, “Puede ser que esa simple virosis ahora sea una  infección bacteriana, la cual la hace más fuerte, es mejor que vuelva por urgencias” me aconsejo. Me dejaron por tres días, me hicieron más exámenes y me dieron unos antibióticos en la vena. Me dejaron ir con un diagnostico de una virosis sobre infectada y medicamentos para tomar.

Esa noche fue inolvidable con mujeres hermosas, trago ilimitado y rumba extravagante. El sitio se prestaba para muchas cosas, las mujeres eran muy accesibles con tan solo una charla amena y un buen trago se te abría las puertas del paraíso.  Diego hipnotizado por la belleza de Leonor, americana de padres españoles, vivía Nueva York y estaba de vacaciones. Tenía un porte de modelo impresionante, un cuerpo espectacular y una cara angelical. Lo único malo era que en su rostro presentaba una lesión en el labio superior derecho en forma de costra.  Inmediatamente se me vino a la cabeza la ampolla que se me presenta cada vez que me estreso y me sale desde niño. Hubo una química inmediata entre ellos dos. Hablaban con una confianza y una desenvoltura que muchos estábamos impresionados de nuestro amigo. A él no le dio nada que estaba a pocos meses de casarse. Siempre había pensado en tener una aventura antes de ser hombre de una sola mujer. Se dieron un beso y termino en la habitación de ella sin ninguna prenda encima. Hasta yo tuve mi romance con una cubana, se había ganado una visa por un tercer país y había llegado de España. Era una morena muy simpática con una movida muy agradable, hablamos de todo desde un simple trago hasta de la última novela que se había leído.

Han pasado un par de meses después de su muerte, extrañamos mucho su presencia era uno de mis mejores amigo y un excelente ser humano. Después de estudiar el cuerpo de Diego se supo la causa de su muerte. La patología demostró una virosis complicada invadiendo por completo a su  cuerpo,  se encontraba en sus pulmones, riñones, hígado y cerebro. Era HVS- 1 comúnmente conocida como herpes simple uno, una enfermedad común en los seres humanos, pero que solo en una pequeña población de individuos es mortal. Daniel nos explico diciendo “los internistas saben mucho pero no pueden hacer nada algunas veces, los cirujanos solo saben cuando abren  y los patólogos saben cuando no se puede hacer nada.”  Somos una especie vulnerable a la que en cualquier momento la fatalidad hace parte de nuestra existencia.

Pelao

Septiembre 16, 2009

Nuestra Relación

Una cosa es que me quieras, pero otra muy distinta es que abuses de mi… No, no hablo por las incontables ocasiones en donde siempre soy yo el que se calienta y explota de manera habitual. No, tampoco digo que es solo un problema mio… Es de los dos… no se si lo recordás. Cuando eramos mas jóvenes estábamos mas provistos del tiempo, recuerdo de nuestro feliz encuentro en aquella tienda de Av de Mayo y Larrea. Llevabas el pelo largo,
siempre te preferí con el pelo libre y no con todo atado y estilizado. Para eso estaba yo…
Recuerdo la primera vez que te hice feliz, el placer de tus ojos, la forma en que los cerraste y la sonrisa que se dibujo tan pura y sencilla en tu cara. Recuerdo las tardes de Abril, en donde te me acercabas en busca de calor y cariño, dos cosas que nunca te negué y de las cuales seria imposible negarte. Si bien en nuestra ultima época no fuimos lo que solíamos ser, yo aun te recuerdo con mucho amor… Es cierto que no siempre fui muy gentil
contigo, lo se, pero a veces mi naturaleza y la física pueden mas que un mal día y una mala canción. A veces cuando sale el sol me pregunto quien te abriga por las noches, o quien te canta al levantarte… No se, puede que ya no me recuerdes, yo espero que si, que cada ves que tienes gripe o estas en cama me recuerdes como quien cuidaba de ti. Y tu bien lo sabes, cuan desinteresado siempre ha sido mi amor, en la lluvia y hasta en la oscuridad
nunca te fui infiel. Solo tuve mi atención centrada en ti… Recuerdo la visita de tu tía Alfonsina, que sera de Alfonsina ahora? Probablemente ya este como yo, enterrada bajo tierra, recuerdo como todos los Domingos a la tarde se tomaba el 2 que paraba en la puerta de la casa, como siempre discutía con el colectivero cuan lejos del cordón abría su puerta y como ella a manera de venganza descendía del ómnibus lo mas lento posible.
Alfonsina siempre traía facturas y bizcochitos dulces. La odiabas, no tanto por que siempre empezabas las dietas los domingos por la mañana, si no porque ella siempre acababa primero con tus facturas predilectas, los cañoncitos y no era capaz de compartirlos con nosotros. Jamas me podre olvidar la pelea entre mates y azúcar impalpable por sobre quien se acabaría con el ultimo del paquete.
Son estos momentos los que extraño, quizás te parezca tonto… Se que en mi interior todo siempre fue muy oscuro, y te pido disculpas por eso. Tu te merecías lo mejor, quizás alguien mas claro en apariencia, sin roces o huellas del pasado, pero te juro que nunca encontraras nadie mas sincero y puro en su interior.
Es por eso que decidí escribirte esto, para saber que había pasado.
Se lo de tu nuevo trabajo, y también de tu nuevo novio, nada de eso me interesa. Vi como el cretino te ayudaba a cargar el camión de la mudanza. Yo creí que lo nuestro iba mas allá que simplemente una relación emocional, lo nuestro era real en todo aspecto y circunstancia… No entiendo porque de repente y sin razón deje de ser parte de tu vida. Cometí el error de no gritar, pararte en seco y decirte: No puedo vivir sin ti… No me dejes
aquí tirado, al lado de la escalera de la entrada, cubierto en fango y plantas. La lluvia terminara con corroer mi exterior y no serviré para nada. Creo que fue tu novio, quien entre risas burlonas y faltas de respeto omitió incluirme en el camión de carga dejándome en el jardín de entrada sin dicha o destino, y desde aquí, de lo
profundo de la tierra tu tetera* te dice adiós.

*Tetera, pava, kettle, hervidor, samovar, teapot, Teekanne

Septiembre 12, 2009

La Cruel Realidad

Al paso de los días, se iban haciendo más largas las noches. Los sedantes perdían su efecto terapéutico y a Franco se le venían las memorias de eso tiempo de sufrimiento vividos en su juventud.  Mira hacia el techo de la habitación tratando de mirar en un solo punto,  pero en instantes se trasporta, viendo así   imágenes de su familia cuando  vivían en el eje cafetero.   Lo ataco un episodio de tos y estiro la mano para alcanzar el inhalador colocado en la mesa de noche, donde pone todos sus medicamentos y un vaso de agua. Se hizo su inhalación, pero su pecho no dejaba de silbar; la vida le facturaba los más de 25 años de cigarrillo. Intento acomodarse en su cama ortopedia con dos almohadas en la espalda para poder respirar con mayor facilidad. Se sonó nariz y aprovecho para limpiarse las lágrimas de los recuerdos.

3:27 marca la hora en el radio reloj, es la octava vez que mira a la hora, se levanta con dificultad y se dirige al baño,  alza la tapa del inodoro y comienza su chorro a salir lentamente, termina de orinar y siente que todavía tiene llena la vejiga.  Se mira al espejo, ve sus conjuntiva eritematosas, unos parpados inflamados, su barba tupida de una semana sin afeitarse,  y un cabello desordenado. Después de unos minutos deja de insistir en orinar y se regresa a su cama.  No deja de pensar en la pregunta de su nieto de sus tiempos de juventud. Recordado los tiempos difíciles cuando regreso del ejército, su padre trabajaba para la policía, y no alcanzaba el sueldo para la comida de tantas personas. Vivian en una pobreza muy deplorable, sus hermanos menores se pasaban la ropa por tallas, una vez que al grande no le sirviera le pasaba la ropa al siguiente hasta gastarla.

Eran los tiempos de la violencia, la delincuencia  aumentaba sus filas y se hacía cada vez más fuerte debido a la injusticia social. Franco con el dinero de la paga del ejército nacional por sus servicios prestados fue a la galería a comprar comida para su familia, pero en menos de dos semanas el mantenimiento de 12 bocas hambrientas hizo de la despensa un pueblo fantasma. El padre con el sueldo a duras penas podían pagar la renta y los servicios públicos. Entonces se puso a buscar empleo en lo que fuera, para poder ayudar a su padre con la responsabilidad de la familia. Hernán el hermano mayor era un vagabundo, se volaba de la casa desapareciéndose  por varios días y la única forma de encontrarlo era cuando terminaba en la cárcel por algún robo.

La situación se iba haciendo cada día más complicada, las oportunidades de trabajo no existían, y la comida en casa escaseaba. Viendo la situación decidió ir a la galería para recoger alimentos desechados por malos pero que se pudieran consumir, papas en mal estado, panelas quebradas, plátanos mallugados, y frutas maduras. De regreso a casa paso por una oficina de vigilancia, lleno la hoja de vida con la esperanza e ingenuidad de ser llamado por su gran expediente de ser egresado del ejército nacional y ser hijo de policía, pero la realidad fue otra cuando paso el documento y lo anotaron en una lista de espera de varias páginas. Le dieron la esperanza de darle trabajo si en algún momento hubiera alguna vacante, terminándole diciendo que pasara todos los días a ver si le tenían el trabajo. Saliendo de la oficina un señor le dijo de un trabajo en una fábrica de colchones.

Trabajo dos meses en  la construcción de la ciudadela para los trabajadores de la fábrica, lo contrataron para hacer bloques de cementos manualmente. En la primera semana de trabajo sus palmas se pelaron debido a una dermatitis por contacto al material tan fuerte de la mezcla, pero eso no fue una excusa para dejar de trabajar. No dejaba de pasar por la oficina de vigilantes en las mañanas antes de llegar a su trabajo de construcción.  La escuela para sus hermanos comenzaba, necesitando materiales para poder estudiar, uniformes y sobre todo zapatos; porque la mitad de sus hermanos caminaban descalzos por las calles des pavimentadas. Su contrato con la fábrica termino, pero  las bocas de su familia no se saciaban fácilmente, el hambre abundaba.  Aumentaba  su angustia y lo hacía entrar desesperación.

Los días fueron pasando, pero el hambre persistía. Comenzaron a entrarle ideas a la cabeza  como entrar a una casa o entrar a un banco a robar. Sabia del revólver  guardado en una de las gavetas de la mesa de noche del cuarto de su padre. Hizo sus planes menos ambiciosos, robaría a una persona la cual saliera del banco con dinero, utilizaría el revólver para asustar a la víctima y solo en caso de emergencia dispararía. A donde dispararía hacia arriba, a un brazo o una pierna, y si por cosas del destino, no por mala puntería, le pegara el balazo en una zona como el corazón y la persona muriera.  Se vio pagando una pena de por vida por el asesinato. Los titulares en el periódico dirían “Joven mata por alimentar una familia”.  Vio el video que le pasaba por la cabeza, vio a su madre y a su familia desesperados por comida. Fue al cuarto del papa, se dirigió a la mesa de noche y abrió la gaveta. Sintió el frio del revolver lechuza en sus manos, lo cargo con cinco cartuchos, y se lo apretino.  Salió desesperado sin rumbo fijo.

Después de caminar varios minutos, pensó en dirigirse al barrio de tolerancia, lugar exclusivo para la prostitución en la ciudad; donde el dinero fluía sin ninguna restricción. En camino paso por la cuadra de la oficina de vigilancia. Escucho el llamado de una mujer a la distancia, se asusto por algunos segundos, creyendo ser perseguido antes de cometer el delito.  Pero era la recepcionista de la oficina informándole de la posición dispone debido a la enfermedad de uno de los mejores trabajadores, con la mejor plaza de vigilancia a pocas cuadras del club de la peña taurina. Inmediatamente le prestaron una gabardina tres veces su talla, color amarillo y oliendo a sudor mezclado con mugre. Un bolillo para defenderse de algún ataque y un pito para avisar a los ladrones su cercanía.   

Su trabajo consistía en caminar por un sector de 10 cuadras, vigilar sus grandes casas de la zona donde en la mitad se encontraba el club, uno de los sitios más exclusivos de la ciudad, donde se iba a celebrar una reunión con las personalidades  distinguidas del mundo taurino entre ellos el torero Pepe Cáceres.  La gente llegaba en sus automóviles en las aceras cercanas del club pidiéndole el favor al joven vigilante el cuidado de su carro con la condición de darle una propina a la salida de la fiesta.  Cansado de caminar de arriba hacia abajo durante toda la noche, escuchando el sonido de las orquestas desde la lejanía, con las cuales se mezclaron con los sonidos de los disparos.  La gente comenzó a retirarse con bullicio, alegría y embriagues. Dándole  propina de agradecimiento por su trabajo, hablándole de la  maravillosa noche que habían pasado, la buena organización del evento y lo bien que tocaba la orquesta.

Las últimas personas salieron a las 5 de la mañana, entre ellos estaba el gran matador Pepe Cáceres, dándole una de las mejores propinas y firmándole un pañuelo para su mama. Era como si se hubiera ganado una lotería se decía a sí mismo. Se dirigió directamente a la galería, compro dos costales de vegetales, frutas y carne fresca recién llegada del matadero. Cogió el autobús directo a su barrio durante el trayecto pensaba en los acontecimientos sucedidos durante la noche. Cuando llego a su casa su madre estaba desesperada, con hinchazón en sus ojos, lo recibió con un manotazo  en la cara pensando lo que su hijo había hecho para poder traer comida a la casa. Le entrego el revólver a su madre y le explicó lo sucedido. Ella lo guardo en la mesa de noche de nuevo con sus vainas sin ningún proyectil.

Pelao

Agosto 19, 2009

El Viaje Astral

“Después de la gran explosión, todo fue un caos. Alrededor del universo grandes estrellas iniciaron con su campo electromagnético atraer planetas alrededor de sus orbitas, así como es atraído un electrón por la atracción de un núcleo donde se encuentran protones y neutrones.”  Recordaba las palabras dichas por uno de los sabios, pero no encuentra la planta de la juventud señalada por Utnapistim, como forma para posponer la

La búsqueda de la planta de la vida comenzó cuando el rey de Uruk, nacido de padre mortal y madre divina.  Había pasado muchos años buscando a su primogénito y por fin su esposa había engendrado un varón, con muchos problemas desde su nacimiento por lo cual los médicos no le dieron muchas esperanzas. Viendo la forma como los dioses se habían confabulado para no dejar a su dinastía continuar con su mandato, la única forma era hablando con Anu sobre su problema  en su morada Celestial.

En las noches previas a embarcarse en la aventura, el rey Gilgamesh soñó con “las estrellas reunidas en el cielo. Un objeto bajando de los cielos. El pueblo de Uruk reunido a su alrededor, mientras los nobles besaban sus pies. El mantenía su frente elevada.” La interpretación la tomo él como una invitación de Anu.

El rey emprende su viaje distante, acompañado de su gran amigo Enkidu. Su empresa era viajar a las grandes montañas de Tilmun, teniendo así más facilidad para ascender  a la morada de los dioses. Durante el camino se encuentran con otras civilizaciones, y entre una de ella un sabio le aconseja que consiga primero el consentimiento y ayuda de un dios llamado Shamash encargado en la tierra. Indicándole el sitio adecuado donde se tiene que dirigir para encontrar el dios en las inmediaciones de Tilmun, estos emprenden su aventura  nuevamente. El rey y su compañero alcanzaron sus inmediaciones. Era una zona restringida protegida por temibles guardianes. Al llegar se sentían muy cansados y decidieron descasar por la noche. Al costarse el rey soñó “La tierra de arriba se venía abajo, el resplandor era irresistible, apareció un hombre y me saco bajo la tierra caída. Me dio agua y me calmo mi corazón.” En mitad de la noche lo despertó  un estruendo sobre la tierra, los cielos tronaron, la noche se hizo de día. Vio un relámpago sin lluvia, las nubes se hinchaban y vio una gran llama en el cielo la cual se desapareció.

Sobrecogido por lo sucedido decide alcanzar su destino, sin importarle el enfrentamiento con los guardianes. Gilgamesh con su fuerza sobrenatural, reconocido por su pueblo por levantar las murallas de Uruk en 6 años para defenderlos de sus enemigos, haber combatido con una la más imponente fiera del continente oceánico  y haber derrocado en combate al dios de las guerras.  Tras vencer al feroz guardián utilizando su espada, regalada por Enki dios protector de los humanos en la tierra, en una lucha a muerte. Se moviliza así a la montaña de Mashu, donde se puede ver a Shamash elevarse a la bóveda de los cielos. Una vez en la cueva de este pidió protección y apoyo. Este dios lo ayuda, pero le dice que dentro de la montana hay unos guardianes con espadas de luz encargados de las puertas del cielo en la tierra. El rey se dirige al interior de la montaña con su amigo. Al llegar  les explica su viaje y el objetivo de su empresa.  Como el rey era hijo de madre divina los guardianes no le pusieron problema, además Shamash estaba intercediendo por él, pero a su amigo no lo dejaron subir, porque la única forma para alguien mortal  pudiese viajar  era que fuera invitado por uno de los dioses de los  cielos.

El rey comienza a caminar por un sendero invadido por la oscuridad, escucha tronar la tierra comienza a ver un hilo de luz a través de una hendidura que se iba haciendo más amplia, entra a un resiento donde ve el objeto con el cual había soñando antes de salir de su natal Uruk.  La obra de Anu estaba  enfrente a él, como si alguien hubiera estado allí varias veces y hubiera hecho muchos viajes, se puso el traje, se coloco el casco de los dioses, se monto en la obra. Tomando las herramientas que veía, sabía que eso lo iba a guiar a la morada de los dioses. Una vez cuando se levanto su cuerpo como lo había soñando vio como se veía la montaña a lo lejos, como se iban viendo cada vez más pequeña. Vio el nacimiento de los ríos Éufrates y Tigris, vio su llegada al continente oceánico.  Vio Eridu, Ur y a babilonia al mismo tiempo. También vio las grandes construcciones de sus descendientes del Nilo.  Vio el mundo como una esfera que se fue perdiendo bajo sus pies, comenzó a ver la oscuridad del universo con sus grandes astros, hasta que vio el último planeta de su sistema llamado Pluto.

“Mucho antes que el hombre existiera en la tierra, y que la tierra existiera en su órbita actual, entro un gran planeta a tu sistema solar llamado Nibiru, haciendo estragos y cambiando la posición de los planetas, y dejando solo la mitad de Tiamat el cual ahora es tu planeta” Estaba desesperado tenía tanta información para darle a su pueblo, pero no sabía donde había colocado la planta.

La llegada del rey a la morada de Anu, vio un magnifico jardín con senderos que se bifurcan donde frutas y arboles tenían incrustadas piedras semipreciosas,  encontrándose al final de este una casa con forma de pirámide donde vive su antepasado Utnapistim, el héroe del diluvio, había escapo de la muerte al ser llevado a la Morada Celestial hace unos 300 años junto con su esposa.  Pero para ellos era como si hubieran vivido tres años. Ahora vivían en este paraíso donde estaba aprendiendo  las escrituras y lenguas de distintas civilizaciones.  Al plantearle el problema al antepasado, el rey se encontró con una respuesta decepcionante “el  Hombre, no puede escapar a su destino mortal.-le ofreció  una forma de prolongar la vida, al revelar dónde encontrar la planta para la juventud y termino diciendo-el hombre se hace joven en la vejez.”

“el ser humano es un universo de átomos que conforman organelos, los organelos conforman células, las células conforman órganos, los órganos conforman sistemas, y los sistemas el ser humano” Recordando las palabras de otro sabio de las ciencias naturales, el mismo que le enseño que hacer con la planta una vez estuviera frente a su hijo. Triunfante el rey con la planta en la mano regresa a la tierra, pero tal como lo quiere el destino, pierde totalmente la planta en su viaje de vuelta.  Cuando regresa a su pueblo de Uruk, estaba con las manos vacías.

Pelao

Agosto 19, 2009

La cuenta

El edificio aun estaba vacío. Marta entró, dejó su abrigo en la sección de espera y se sentó detrás de su escritorio. Hoy llevaba un conjunto rojo que dejaba entrever sus sugestivas curvas, me sonrió pícaramente como todas las mañanas y prendió su computador. Pasé por el pasillo que usábamos de cocina, serví en mi taza algo que se parecía a un café. Mi taza era color azul marino, tenía un elegante esmaltado con una inscripción en blanco : ¨Clase del 92¨
Me ajusté la corbata casi por reflejo, hoy tenía una de color lila. Mientras caminaba a mi escritorio esquivando los mostradores de atención al cliente, noté que el mármol del piso distorsionaba sin mi permiso mi propio reflejo.
Prendí la computadora, inmediatamente apareció un mensaje de la casa central. Era un mensaje del director general desde la casa matriz:
¨Hoy es un día maravilloso, y es importante usarlo al máximo. Las oportunidades están presentes para hacerlo más productivo. El tiempo de ponerlas en práctica es ahora. Queremos re afirmar a todos los empleados nuestro compromiso por proveer el más alto servicio a nuestros clientes. Aprovecho este mensaje para saludarlos y dejarles saber lo importante que todos ustedes son para el éxito rotundo de nuestra compañía. Gracias por ser parte de nuestra familia¨.

Levanté mi mirada, Carlo hoy vestía su uniforme militar. Con su solemnidad habitual, se concentró en los monitores de seguridad de ambas entradas, para luego abrir las puertas de la sucursal Sucre a las nueve en punto.
El sol de otoño se filtraba por los cristales de las paredes. El edificio había pertenecido a una cooperativa agrícola hasta hace algunos años, su arquitectura podía catalogarse de vanguardia en la década del 60. Hormigón y cristal, con detalles en mármol y piedra. Cemento en su estado puro y sin procesar. Colores grises y verdes, contraste luminoso en su orientación sur, efecto que siempre creaba una temperatura polar al caer la tarde. Aunque en aceptables condiciones, el edificio ya mostraba señales de deterioro. Luego de la quiebra de la cooperativa, y posterior venta, poco se había hecho por restaurarlo.

Carlo salió al jardín de la entrada y podó con sus manos las hojas de unas plantas. Sintió con sus manos la textura de las ramas, inspeccionó el color de las nuevas hojas y el color de las marchitas flores. Carlo era un hombre de pocas palabras. Su mirada decía más que sus gestos. Todas las mañanas lo observaba sin que él se diera cuenta. Apasionadamente dedicaba 20 minutos o más, al bienestar de la flora, y a veces la fauna, de la sucursal. Carlo luego negaría terminantemente todo contacto con la vida silvestre y salvaje del jardín de entrada.

La mañana pasó sin muchos sobre saltos. Poca gente se anotó en la planilla de entrada. Una señora mayor quería confirmar la existencia de sus fondos, aun cuando esta no pretendía retirarlos o utilizarlos en ningún lugar o forma. Una mamá intentó perseguir a sus dos hijas cuando corrían por el lobby. La primer niña tomo una pila de talones de depósito, su hermana no pudo ser menos e hizo lo propio. La mirada cómplice de ambas hermanas era mágica e inigualable, era más que la travesura en si. Traté de recordar cual había sido mi última travesura, pero no recordé ninguna… Salí de mi transe cuando vi a Marta incluir todos los formularios de depósitos del banco nuevamente en el sector central.
Un hombre de camisa a cuadros me consultó sobre la disponibilidad de créditos para pequeñas y medianas empresas. Me confesó que tenía una proposición de negocios muy ventajosa y que necesitaba capital para insumos y servicios.
-¨¿Qué significa esta sigla…EDA ? ¨- Pronuncie en voz alta
-¨Ese es el rubro de mi emprendimiento…¨- Respondió, seguido de un silencio mutuo y algo incómodo. El hombre entendió que la explicación no me era suficiente. Habrá sido la expectativa que mi cara ofrecía y me dijo:
-¨Soy empresario del amor…¨

A eso de las tres, el día dejaba lugar a la noche, algunas de las luces de la calle comenzaba tímidamente a iluminar parte de la avenida. Marta me miraba de reojo mientras atendía a un cliente quien le explicaba que no utilizaba los cheques porque prefería pagarlo todo en efectivo.
Me disponía a tomarme mi cotidiano espacio de 5 minutos, hasta que lo vi entrando por la puerta principal. Un hombre en sus tardíos 40 años caminaba decidido hacia mi. En un momento pensé acelerar mis movimientos y escabullirme de mi escritorio rápidamente, pero sentí mis pies de plomo aferrarse al mármol de la oficina y ahí fue cuando José me preguntó:
-¨¿Disculpe, están abiertos?¨- José Angelotti vestía un traje corderoy marrón con pequeñas lineas amarillas. Sus gafas eran prominentes y de cristales redondos. Parecía atareado, venía a galope rápido y sin aliento.
-¨¿Discúlpeme, estoy buscando al gerente…¨
-¨¿Quién lo busca, tiene una cita con él ?¨
-¨Mi nombre es José Angelotti y no, no tengo cita con el Sr gerente….¨
-¨Ah, creo que está ocupado, dígame, en que lo puedo ayudar?¨
-¨No se preocupe que tengo tiempo para esperarlo- José Angelotti se paró y se dirigió al bebedero junto al sillón de espera. Luego de beber como un camello en el desierto Gobi, se reincorporó frente a mi escritorio y me dijo:
-¨Vea joven, acabo de venir de otro banco. Estoy en busca de ayuda financiera y querría estar seguro de la inversión que haga con mi capital.¨
-¨Estoy seguro que puedo ayudarle. ¿Qué tipo de inversión tiene en mente Sr. Angelotti?.¨
-¨Bueno, como entenderá me gustaría discutir tan delicado tema con el gerente directamente. No todos los días uno pretende invertir la fortuna de toda una vida.¨
-¨Le entiendo. Definitivamente creo que ha hecho una buena decisión en elegir nuestra sucursal. Tenemos planes de inversión muy ventajosos. Plazos fijos a 6 y 12 meses…¨- Angelotti miró hacia los lados y preguntó:
-¨¿Es este banco seguro, verdad?¨
-¨Nuestro banco tiene una trayectoria de mas de 70 años al servicio de gente como ud Sr Angelotti. Gente que siempre confió en nuestro juicio y excelencia para manejar sus bienes.¨
-¨Vea joven…estoy averiguando los costos y servicios. Me gustaría comenzar lentamente. Por que no me explica como es el funcionamiento.¨
-¨Bueno un plazo fijo en síntesis es un depósito que a lo largo¨- Angelotti movió sus cejas y al interrumpir mi discurso exclamó:
-¨No, no…mire, por eso quería dialogar con el Sr. gerente. ¿Cómo funciona el sistema de cheques y depósitos ? ¨- El cutis de Angelotti comenzaba a mostrarse pegajoso. Se podía ver el reflejo del brillo de los tubos fluorescentes en su frente. El cuello de su camisa tenia manchas en forma de aureolas amarillas creadas por prolongado sudor.
-¨¿Sr Angelotti, ud pretende invertir todos sus ahorros en una cuenta de cheques?¨
-¨Una vida de sacrificios, privada de los lujos más estrepitosos me ha permitido crear mi fortuna. Nadie me ha regalado nada y es por…¨-Observé como montañas de caspa similares al Himalaya se posaban en los hombros del saco marrón mientras Angelotti movía su cabeza. Interrumpí su discurso levantando la voz y dije-
-¨¿Decime, de cuanto estás hablando ?¨
-¨756 pesos con 37 centavos.¨

Mi cara se transformó, era pura frustración, me había perdido mi resceso y la clásica insinuación de café con Marta por este tipo. Me re acomodé la corbata inconscientemente y me retorcí en mi asiento. Angelotti no parecía notar mi presencia y siguió hablando solo:
-¨Desde mi juventud creí en el ahorro como moneda diaria y cotidiana, el ahorro en transporte, desodorante y colonia vino a comienzo de mi pubertad y luego…¨- Angelotti me hizo recordar una vieja película del oeste, donde Tom es descubierto por una banda de asesinos, mientras escondido para el ataque, no puede dejar de hablar de su querido rancho Cucamonga.
Estaba escribiendo Cucamonga en internet cuando recibí un mensaje de la casa matriz. Eran las 4 y veinte de la tarde, el exterior de la sucursal estaba oscuro, apagado, casi dormido.

Abrí el correo electrónico y leí el siguiente mensaje:
-Lamentamos comunicarle que por razones de fuerza mayor sus servicios en nuestro banco sucursal Sucre no serán necesarios a partir del día de mañana. Agradecemos todo su profesionalismo y dedicación y le deseamos la mayor de las suertes en su carrera profesional. Atentamente departamento de recursos humanos.

Me quedé con los labios secos, quebrados. Todo era silencio, parecía estar en el vacío del espacio, había perdido la facultad de escuchar, hasta que de repente volvío el martillar y único sonido de Angelotti:
-”Porque luego del servicio militar, recuerdo que el cabo Cabrales solía decirnos: Soldados, las letrinas no pueden seguir tan sucias, el detergente y el jabón son lujos en el cuartel…”-Salté de mi silla como si estuviese en llamas. Angelotti sorprendido me miró estupefacto y sin habla.
-”Angelotti, creo que el gerente puede verlo ahora.”
-”Ah, que bien, en los otros 2 bancos a los cuales fui hoy, el gerente siempre estaba ocupado.”

Caminé con paso ligero hasta la oficina detrás de los mostradores. La puerta y las persianas americanas estaban cerradas. En un solo movimiento abrí la puerta sin golpear y sin anuncio preliminar dije:
-”Sr gerente, el Sr. Angelotti requiere de sus servicios para una importante inversión con nuestro banco.”
El gerente saltó de su silla mientras rápidamente cerraba el cierre de su pantalón. En su cara podía leerse su confusión al igual que su sorpresa que luego terminaría en su habitual cara de piedra.
Mientras salía rápidamente de la oficina, podía escuchar a Angelotti desde lo lejos:
-Hace tiempo que quería conocerle, veo que este banco tiene las cosas claras. Cuénteme un poco sobre ud…

En mi escritorio solo atiné a tomar mi lapicero y mi taza azul, me imagino que por la expresión en la cara de Marta, debía llevar cólera en mis ojos. La tomé con un brazo y la besé intensamente por una eternidad. No recuerdo haber besado a nadie por tanto tiempo… Marta quedó muda y con los ojos cerrados, como recitando un poema en silencio en el silencio del espacio. Pasé por la mesa de depósitos y tomé todos los talonarios que existen en la sucursal Sucre. Llené mis manos de papeles, extendí todos mis músculos con mi mayor fuerza y los lancé al techo con toda mi voluntad. Carlo miraba todo en silencio detrás del mostrador de seguridad. Al acercarme a la salida, Carlo gentilmente puso su llave en la cerradura y abrió la puerta de par en par. Le puse la mano sobre el hombro, nos debemos haber quedado asi y en silencio por dos minutos, el hizo un pequeño sollozo mudo, por lo bajo y salí al frió de la avenida.

Agosto 19, 2009

La Yuma

Meto la mano en la cartera del señor de enfrente.

What the fuck you doing?
Te me callas – le digo.

Le golpeo con mi rodilla en sus partes bajas. Siento de repente una catarata de adrenalina correr por mi cuerpo. Ir en contra de todo lo que me han enseñado me da placer. Destrozo la paz del lugar, los gritos de oh my god retumban en los cristales manchados con los adhesivos Passport Control. Empujo a los infelices que siguen haciendo sus ridículas filas con el miedo empapando sus venas, miedo a ser retenidos, miedo a no poder regresar a sus manipuladas y consumidoras vidas. Arranco el plástico rojo horriblemente diseñado con un prohibido usar el teléfono, prohibido hacer fotos y prohibido fumar. Saco mi móvil y llamo a la persona de mi lista de contactos que mas tiempo llevo sin comunicarme, solo para dejarles saber que uso el teléfono por joder. Me hago una foto con la vieja yanqui que mira atónita el espectáculo, con su gorro blanco de Fila y su camiseta de Hard Rock café Cancún, sus pantalones cortos que muestran sus piernas varicosas, que intentan cubrir sus calcetines estirados hasta arriba y sus zapatillas inmaculadas sin marca del Marshall. Con mi móvil, mi cámara de fotos y mi sonrisa cínica prendo un cigarro. La señora abrasada por el sol suspira un ohh mientras mueve su cabeza de izquierda a derecha con los ojos entrecerrados.

Suelto la primera bocanada de aire en la bandera innecesaria que descansa en uno de los escritorios de control. La saco de su lugar y comienzo a hacerle huecos con mi cigarro. La indignación y los gritos no son ajenos a nadie en este momento.

El caos se ha apoderado de la larga y estrecha sala. Las filas ordenadas ahora se amontonan. Las caras de miedo de los turistas, sus tibias sonrisas provocadas por la intimidación de los amargos oficiales se han borrado de sus caras. Las caras de provocación arrogante de los bestias con pistola han cambiado a ser violentas y nerviosas. Uno se muerde con rapidez el labio inferior con sus dientes de arriba mientras se los moja con la lengua. Otro tiene los ojos tan abiertos que parece estar en trance. Todos apuntan sus pistolas negras opacas, sostenidas con sus dos manos, brazos extendidos, directamente a mi cara. Gritan todos algo que no consigo entender, un sonido sordo invade el ambiente, solo veo el movimiento de sus labios. Algunos dejan caer una pasta viscosa marrón al suelo al abrir su boca para gritar con fuerza. Otros se limpian los restos de donuts o Ketchup con las mangas azules de su ridículo uniforme. Camino hacia un oficial que está paralizado en su vetusta silla. Coloco mis formularios rellenos con mis datos encima del mostrador de su escritorio. Con su aparato estampo el sello de United States of America en mis papeles. Lo utilizo de bate para romper la provocadora cámara que parece tener vida propia mientras me mira con su único ojo. Escupo en la cara del oficial. Ahora, esa maquina de sellar que tan orgullosamente menean en su dedo como si fuera el revolver de Clint Eastwood en Almería, ese pequeño aparato que decide el destino de millones de personas al año, esa tinta que baña el sello del poder, del sueño americano, ahora la utilizo en las frentes de todos los infelices que buscan escapar de sus míseras vidas para comenzar otras sin alma, sin sueños, con cuentas interminables que pagar. Una vida de hipocresías, de trampas, sin libertad. Atados a un trabajo, a un seguro médico si tienen suerte, a cinco días de vacaciones. O a un miserable cheque que disminuye antes de tocar sus manos.

La tinta se escurre por las caras con el sudor de las frentes. Ante los atónitos salvajes uniformados, los incrédulos turistas comienzan a correr, todos con sus papeles en mano, libres. Camino sin impedimento a través del caos. En las escaleras mecánicas, camino a la zona de equipajes, miro el papel sellado, mi pase para esta cárcel, mi número personal y me pregunto ¿Qué coño hago aquí?

Joaco

Agosto 18, 2009

Atontado

¿Como escribir las letras del futuro estancados en el trafico de ayer ?

¿Como saber que no eras tu y eras ya otra en aquel crepúsculo tardío ?

¿Como estibar esos recuerdos ? De donde sacar fuerzas ? Para que ?

Estos y otros pensamientos se revuelven, se machacan, se estipulan, se conceden.

Estos y otros serios desconciertos se dividen, se analizan y se vuelven a perder.

¿Como entender que ya soy otro ? Que no hay razones para temer …

¿Como  saber que  soy mundano, trivial, tibio, solo un pequeño punto en este haber ?

Tribulaciones , consecuencias, consuelos.

Adulación, saber que eres distinto y  no placer.

Este delirio que me tiene atontado por fin se ha ido, por fin no es sed.

En el recuerdo y en la vigilia. En la apatía y en el placer.

No somos cuerdos. No somos tontos.

Este es el fin del carretel.