Las cosas no podrán ir peor, los niveles de oxigeno estaban disminuyendo, el cansancio se sentía en cada parte de mi organismo y la energía escaseaba. La obstrucción del viaducto era inminente. Nos esforzábamos al máximo después del llamado de la central aumentamos nuestro trabajo y colaborando en conjunto con los mandos periféricos resistiendo por pocas horas la falla. Me sentía con mucho dolor, presentando una leve palidez, acompañada de sudoración y escalofrió. No era el único en ese estado, mis compañeros presentaban la misma sintomatología. Después de unos minutos otra central hizo el llamado de actuar con prudencia para reservar la mayor energía posible. El centro de inteligencia nos confirmaba que el ataque se produjo en otra zona, primera vez que sucedía algo parecido. “Parece que un gran objeto a viajado hasta nuestras instalaciones, estaremos en máxima alerta. Por favor mantener la calma” se escuchaba por los altoparlantes. “me imagino el tamaño de la cosa esa para que estemos en tremenda situación, socio” me dijo Ronald en un momento de desesperación. Pese a todos los esfuerzos hechos por la Central; mandaron un grupo de individuos especializado en defensas; batallaron hasta el último momento pero el daño causado por el objeto era irreparable, haciendo estragos nunca vistos, destruyendo a las primeras defensas con una facilidad que alarmo a todo el sistema de seguridad. Estaba Inquieto no deja de pensar en los compañeros en el frente dando la pelea, y la cadena de reacciones que se avecinaban. Desde muy jóvenes nos educaron para situaciones extremas como esa, pero en este momento, ha pasado de un simple ejemplo en la pizarra, a tener que vivirla en carne propia. Saber que hace pocas horas reinaba la harmonía, y ahora nos encontramos en severo caos fisiológico.
Siempre pensé que algo así sucedería, ha vemos seres que tomamos nuestros trabajos con responsabilidad, haciendo sacrificios en determinado punto de nuestras vidas para obtener un buen resultado. Pero hay otros que no trabajan con pasión, haciendo las cosas por obligación y no por vocación; es ahí cuando viene el problema. Somos todos parte de un gran engranaje donde si uno de nosotros falla todo un sistema puede colapsar. Para eso no hay remedio, se nace con una buena genética o termina uno siendo una masa maligna, como alguien algún día dijo “la fatalidad es el nombre que se le da a todas las personas, a todas las faltas, a todas los errores humanos, cuando llega la hora del castigo”* Vaya mierda terminar siendo un tumor. -Dale Andrés no tenemos todo el día para tus problemas existenciales, y procura por hacer bien tu trabajo.- Le dijo una de sus voces internas, la cual se encargaba de su conciencia. La verdad soy consciente de no haber tenido una buena relación con mis compañeros, pero quien va tener una buena relación si solo compartimos el trabajo, no compartimos sueños, no compartimos ideales, ni compartimos deseos. Además fuera de todo me mandaron a tener una conversación con la psicóloga por motivos de aislamiento emocional y social con mí medio laboral. Después de varias secciones y catarsis llegamos a la conclusión que mi caso era un trastornó de la personalidad debido al estrés del trabajo y continua soledad. Mi tratamiento fue terapia en grupo y frecuentar más a menudo reuniones sociales. De todas las cosas que discutí con ella, no dejo de pensar y aseguro que allá afuera hay una fuerza más grande que todos nosotros, la cual controla todo el sistema, teniendo el poder de modificar el destino de nuestras vidas, el cual muchos lo explican con creencia divina, pero yo lo entiendo como evolución.
Estando en una situación de tal gravedad es cuando uno se cuestiona a dónde van los sueño que lo hicieron a uno trabajar como un animal, para tener un supuesto descanso o un poco de placer. Los sueños no es más que puras pajas mentales que le venden a uno para hacerse una realidad un poco más complaciente. “Bueno señores estamos en un buen ritmo, por favor no saturar sus membranas. No queremos estropear el trabajo en equipo que estamos haciendo” dijo el altoparlante. Siempre es mejor echarle la culpa a alguien antes de asumir su responsabilidad. Estamos haciendo un buen trabajo porque desde que tengo uso de razón no hemos hecho más que trabajar en equipo, sabemos muy bien que al fallar una, fallamos todas. Además sabemos cuántas comunidades dependen de nosotros por eso no paramos ni día, ni noche así el ritmo circadiano nos haga una mala jugada de vez en cuando. “Que vamos hacer cuando se nos acabe el combustible, algo le tendremos que tirar al estomago” dijo Ronald uno de mis pocos amigos, que no me mando a la psicóloga. “Primero nos consumiremos las grasas y luego terminaremos con los azucares” le respondió Luis. Sabemos desde las grandes enseñanzas de maestros que las grandes fuentes de energía son los ácidos grasos y los carbohidratos, con el concepto que entre mayor oxigenación mejor producción de energía, cuentan los sabios que hace más de 1,500 millones de años, hubo una fusión entre una célula capaz de obtener energía de los nutrientes orgánicos empleando oxigeno como combustible y una célula primitiva rica en nutrientes; produciendo de esta manera abundantes cantidades de energía por este organismo especializado. Por eso sino nos llega suficiente oxigeno vamos a gastar más recursos para producir la misma energía, entrando así en el oscuro mundo de la respiración anaeróbica.
Nos encontrábamos invadidos de residuos de organismos por todas partes, con una peste a proteínas en degradación, y desperdicios tóxicos derramados por los viaductos. Había un caos por todo el sistema unos decían una cosa, otros decían otra, pero no había una información unificada. La información de los altoparlantes cada vez era más escasa. Pero recuerdo la ultima como si fuera el día de ayer: “hay un daño del mas del 25% de la capacidad de funcionamiento, por lo cual hay que tomar medidas de compensación”. Eso significaba que teníamos que doblarnos en esfuerzo para que todo el sistema mantuviera su funcionamiento en perfectas condiciones como si no hubiera pasado nada. “Que vaina, ahora nos toca que aumentarnos de tamaño para mantener la harmonía del sistema. Sin incentivos y tener que trabajar el doble, esto cada día, se ve como una dictadura.” Dijo Ronald individuo leído, obteniendo su conocimiento por difusión activa y no por osmosis. Perteneciente al partido obrero donde es uno de sus sindicalistas más reconocidos. Pero Ronald no se acuerda, que al momento de firmar el contrato no se fijó en leer las letras pequeñas donde decía muy claro, “En momento de crisis se tomaran todo tipo de medidas, por el bien común del sistema. Como por ejemplo: Autodestrucción”. No nos quedo de otra más que adaptarnos. Porque en esta vida el que no se adapta, se extingue; es la simple ley de la evolución. Se ha dicho que la capacidad de adaptación de un ser tiene que ver con su inteligencia, pero en este caso tiene que ver con supervivencia. El deseo de vivir y seguir funcionando. Porque después de la necrosis no sabemos si hay otra vida. Bueno algunos dicen ser la reencarnación de alguna neurona como el caso de Ronald, que no sabe como terminó pagando el karma acá conmigo. Pero bueno como dice un refrán: “No hay mal que dure cien años, ni célula que lo resista”
Pelao
*Alejandro Dumas