Enero 25, 2009

En tiempos de la Violencia

Corría el año 1959. La presidencia del Dr. Alberto lleras Camargo tenía pocos meses de trabajo, después de la derrota del General Gustavo Rojas Pinilla, daba comienzo el frente nacional. A pocos meses de su inicio del servicio militar el joven soldado Franco se había ganado la amistad del Teniente Pérez del comando 52. Por su buen desempeño e inteligencia innata lo inscribió en el programa de enfermería del ejército nacional. Por problemas económicos el joven soldado no había podido ir a la escuela y trabajaba desde los ocho años. Se necesitaba un mínimo de educación para ingresar al programa, Pérez para ayudar al joven cambio la hoja de vida, y en pocos minutos le dio su bachillerato. Así en pocos meses Franco se convirtió en el enfermero del sexto contingente del 58.

-“En ese tiempo tenía más puestos que un bus.” -decía Franco con ojos de nostalgia. Mirando a la foto la cual no veía por 50 años, contándole a su nieto el cual la había encontrada en la casa de la infancia. –“Era ecónomo, régimen interno, comandante de escuadrón y enfermero.” Miraba a cada uno de los presentes en esta foto como personajes irreales de una película de ficción, pero la verse en el medio de la misma junto una ametralladora .30 con refrigeración por aire, se sentía parte de esa ficción que alguna vez fue su realidad. Continúo diciéndole a su nieto. -“Estábamos en un entrenamiento en las montañas del Tolima”
El sexto contingente se localizaba en el municipio de Limón, Tolima. Zona de mayor movimiento de la guerrilla. El joven soldado tomo posesión de su cargo de enfermero, pero por su mayor educación y astucia se convirtió en el soldado más respetado, desempeñando así múltiples puestos. Tenía contacto con los soldados pero igualmente con los habitantes del pueblo. Lo buscaban para atender partos, curar gripas, atender heridos y resolver problemas con la cosecha. Por ser el ecónomo ayudaba a los pobres a obtener una ración de comida decente para la semana, así tuviera que restringir la alimentación de los soldados. Ganándose el amor del pueblo y la envidia de otros. Sin pensar que esto le trajera problemas en un futuro, porque cuando se le ayuda al pueblo se le quita al gobierno.

-“Este que está a la izquierda de la foto, era Jaramillo” señalaba Franco a un hombre moreno con la canana a su cuello y revisándola. Su nieto interesado por la historia de su abuelo para escribirla en su columna del periódico de la universidad. Alfredo estudiante de periodismo estaba en sus vacaciones de navidad, quería escribir sobre su abuelo y de su gran espíritu de superación. –“El pobre deserto con la guerrilla, le quitaron la M1, su dotación y lo mataron. Pero no se conformaron con eso y lo picaron.” Aunque se decía que la época de la violencia se había terminado con el dictador Rojas Pinilla, esta estaba a plena flor de su vida.

Una noche el joven soldado Franco bajo al pueblo, la gente lo saludaba y le comunicaba sobre la evolución de su enfermedad dado el caso. Llegando a la plaza central del pueblo, en una cantina lo invitaron a tomar unos tragos unos personajes en donde se encontraban Revuelo, Brillante, Nerón y el reconocido Teófilo Rojas Alias “Chispas”; mayor exponente de la crueldad de la guerrilla en los tiempos de la violencia, sanguinario de profesión y asesino por deporte.
-“Hemos escuchado de su buen trabajo con los camaradas,”- dijo Nerón mano derecha de Chispas, continua diciendo- “nos gustaría que nos acompañara en nuestra causa”. –“Yo solo cumplo con ordenes de mi teniente” -dijo Franco en tono preocupado.
-“Le queremos hacer una propuesta Franco”-hablo un hombre de un metro con sesenta centímetros, con ojos penetrantes y voz parca. Era una leyenda entre los guerrilleros, se decía que los conservadores le habían matado a la familia y que se crio desde allí entre fusibles y granadas, en medio de cafetales y platanales. En medio de la Cordillera de los Andes cuna de grandes civilizaciones. Termino diciendo: –“Queremos que atienda nuestros heridos y los enfermos en el monte. Con una buena paga para usted y su familia”. Franco hijo de policía y el mayor de 12 hermanos, tenía una responsabilidad con su familia. –“lo voy a pensar” afirmo Franco para salir del apuro y llevándose un trago de aguardiente a su boca.

-“La foto fue tomada con una Kodak.” –continuaba Franco con la historia de la foto. –“con esa cámara me rebuscaba mis pesos para mandarle a mi familia”. Alfredo sabía por un tío que su abuelo había trabajado desde muy joven para ayudar a criar a sus hermanos. Le habían contado de sus múltiples cargos como recogedor de café, ayudante de construcción, payaso de circo y repartidor de medicamentos en una farmacia. –“Acá a la derecha de la foto esta Rodríguez, le decíamos el cantimplora. Siempre estaba bien vestido”. Se tomo un sorbo de café y le dijo a su nieto –“el café entre menos azúcar le pongas sabe mucho mejor.”

Franco paso toda la semana pensando en la proposición de Chispas y sus amigos. Sabía que aceptando su familia no iba a volver a sufrir de hambre. Pero también sabía de los peligros que enfrentaría en la selva, además quien le aseguraría que no lo fueran a matar como hicieron con su compañero meses atrás. Tan solo le faltaban 5 meses para terminar su servicio militar, el cual le agradecía la culminación de una carrera de enfermería, su sustento por ese tiempo de casi dos años y el envió de remesas a su familia gracias a su cámara Kodak. Al siguiente fin de semana bajo al pueblo luego de ver a unos pacientes y visitar a una amiga con derechos, se dirigió a la cantina, le temblaba todo su cuerpo, pensaba que la respuesta que les iba a dar fuera de su agrado. Entro a la cantina y en el mismo sitio de la vez pasada se encontraban los personajes tomando trago y celebrando con unas mujeres. Se sentó con ellos disimuladamente y con precaución. Le ofrecieron trago y después de unos minutos le preguntaron:
-“¿Bueno Franco espero que nos tenga una respuesta?”- Le pregunto Nerón, y se quedaron todos mirando hacia Franco que hacia cara de afirmación. –“Mi respuesta es que si, pero me tienes que dar 5 meses para yo terminar mi servicio militar para salir por la puerta grande y no como un desertor”. Se los quedo viendo y continúo. –“además no quiero que mi familia se entere.” -“Este Franco sí que es romántico” dijo Chispas en tono de burla.-“lo voy aceptar porque la verdad necesitamos un camarada como usted.” Y levanto la botella de aguardiente y le sirvió un trago.

-“¿Bueno abuelo que hiciste después del servicio militar?” le pregunto Alfredo intrigado por los cuentos del abuelo sobre la amistad con Chispas. “Días antes que terminara mi servicio militar me hice trasladar a la base militar principal del Tolima, allí termine y viaje a Pereira, donde comencé a trabajar como enfermero”. Se quedo pensativo y termino diciendo.-“le doy gracias a Dios de haber tomado esa decisión porque si no fuera de uno de los hombres más buscado del país”

Pelao

Noviembre 14, 2008

La casa de la infancia

Descendía por la carretera de la cordillera central.  Había Pasado el alto de la Línea. La neblina no dejaba ver más de 10 metros. El frio era insoportable, penetraba las latas del automóvil inmovilizando mi cuerpo. El olor a bosque de pinos no pasaba inadvertido. La frescura de la mañana de los Andes me daba los buenos días. Recordaba cuantas veces de pequeño me preguntaba mirando a las montañas  “¿quién será el afortuna de poder viajar a la capital el día de hoy?”. Y ahora que vivo en ella, solo puedo decir que afortunas son esas  personas que viven en el pueblo.

A la altura de la virgen negra “patrona de los camioneros”, subía la temperatura y se infiltraba los primeros rayos de sol. Mama me conto la leyenda una vez al pasar por el monumento. “todo comenzó cuando un camión, el cual perdió los frenos en pleno descenso, se incrustó en la piedra negra de la montaña; salvándolo del precipicio. Al salir el chofer con vida, vio la imagen de la virgen.”   Se comenzaban a ver los cafetales; en una armonía misteriosa, con unas gamas de verdes impresionantes, junto a los  platanales y guaduales gigantes.  En ese instante pude ver a la distancia la casa de los abuelos.

A pie del portón de hierro pintado de blanco con vidrios amarillo, me encontraba dispuesto a tocar cuando la señora de la tienda me dijo:   “Señor,  ellos se fueran hace rato para la iglesia, es mejor que se vaya directo para el cementerio”.  La casa la veía  más pequeña, aunque ocupaba junto con la escuela Santander la cuadra entera.  Con una arquitectura moderna para la época y  de tres pisos de altura. Presentaba en su primer piso una tienda; me acuerdo cuando fue una heladería, otra vez una carnicería, y hasta una fábrica de chocolates.  Además tenía apartamento con garaje y  un sótano; el cual siempre le tenía miedo y lo odiaba por ser la prisión de mis libros. Miré hacia la ventana derecha  del segundo piso con la esperanza de ver a mi tía Any salir por ella y saludarme.

Rumbo al cementerio observé los lugares visitados de pequeños con mis tíos: el barrio cacique,  el Polideportivo, el parque Simón Bolívar. Cuando pasaba por el pasaje Santa Fe;  sitio donde por años estuvo la oficina de mi tío, contador de profesión y sabio de naturaleza.  Me vino a la cabeza la historia contada por unas señoras a la cual él les hacia la declaración de renta. “una semana después de la muerte de Don Fulvio fuimos a buscarlo para la venta de una finca, nos hizo el favor y no nos cobró. Un mes después nos dimos cuenta de la fecha de la muerte del difunto. Dios lo tenga en la gloria.”

Me dirigí por la Avenida Colón, para mí era la gran avenida y al final de esta se encontraba el sitio más temido por mí. “Después de escuchar un cuento donde el protagonista se quedaba encerrado dentro de un pabellón y en la noche salían los muertos a seguir con su vida.” Vi la cantidad de carros aparcados y me dirigí al interior, vi a mi primo en un estado inconsolable. Había estado con mi tía en sus últimos años, los cuales los paso prostrada en una cama. Observé el ataúd el cual estaban introduciendo en la caverna.  Viví la escena  más fuerte del ser humano. Cuando se siente mortal, vulnerable e insignificante. Veía caras familiares pero poco conocidas. Muchos no sabían quién era yo, y deducían por mi cara que era de la familia. Hasta que mi primo rompió los llantos y mormullos diciendo “vámonos para la casa”.

Al entrar por la puerta principal de la casa, se subía las escaleras.  Pasando la segunda puerta de madera con vidrios, se entraba en un mundo detenido por el tiempo. La sala con los mismos muebles, el comedor con la repisa llena de juegos de cerámicas de los abuelos,  la cocina con el molino para el maíz de las arepas, el cuarto de hornear el pan, la cama de mis abuelos, las gemelas de mi mama y mi tía Dalila.  Las fotos de toda la familia es el cuarto de la esquina, donde se encontraba las maquinas de coser, maquina contadora de mi tío, fotos de los abuelos en su matrimonio y lugar donde una vez guarde todos mis revistas tales como Kaliman, Santo, Memin y libros entre ellos Ficciones y Las mil y una noche. Estos últimos  fueron a parar al sótano aunque nunca más se encontrados.

Pase por el baño que daba al patio. Se estaba colocando la crema de afeitar. No le quitaba el ojo de encima y le preguntaba: “¿Sera que a mí me va salir barba cuando se grande?”. Y pasó mi primo diciendo “oigan a este, con la voz que se manda y disque pidiendo barba” y mi tío con su sabiduría respondió “sí, tu papá tiene barba muy posible a ti te salga”. No me acordaba si mi papa tenía barba o no, había pasado tanto tiempo desde el viaje a de mis padres a Londres.  Me sentía traicionados por ellos. Y  Ni al teléfono les respondía.  Siendo así  los libros mi único refugio  y mejores amigos.

En la cocina de cerámica blanca estaban haciendo un chocolate batido con clavos y canela. La cocina para la familia era  un lugar sagrado, donde se encontraba todo en abundancia y frescura.  Se decía  “Donde come uno puede comer  la familia, los trabajadores, la visita y los vecinos”.  En una de las paredes se encontraba la colección más amplia de platos traídos de diferentes puntos del mundo, a otra una ventana la cual en horas de la noche siempre pensaba que me estaban vigilando. El garrafón de  con aguapanela no pedía faltar. Se me vino a la cabeza cuando mi tía hacia tortas, gomas, chocolates y toda tipo de decoraciones para fiestas y yo era consumidor numero uno de las sobras.

Me dirigí a la terraza, lugar de culto de los juegos, localizada en el tercer piso de la casa. Era el sitio donde me sentía con libertad y soñaba;  que algún día iba salir de esas montañas para viajar a los mundos los cuales visitaba con mi imaginación. Desde un sector se podía observar el patio de la escuela, templo educativo de muchos primos, hermanos, amigos y de mi mismo. Siempre había estudiado en colegios de curas jesuitas, pero para mayor control de mi tía termino por registrarme en una escuela pública.  Allí aprendí cosas de la vida como tener dinero era un privilegio de pocos y ser pobre una realidad cruel.  Me hice amigo de hijos de recogedores de café, mecánicos de camiones, campesinos y de gamines; personajes interesantes para mí, porque aunque vivieran en la calle sabían leer y escribir, y eran de los mejores de la clase.  Jugábamos en el descanso al escondite, lleva, quemado, y  fusilado. Los cuales eran juego de todos en la calle. Tema que mi tía la odiaba y para poder salir tenía que esperar la llegada de una visita para pedir permiso y librarme del ahogamiento de la casa. Porque con tal de no quedar como la inquisidora me daba permiso. Eso sí, al regreso era castigo fijo.

Deambulo por la casa dándome cuenta  los recuerdos en cada rincón,  la historia de la familia en cada objeto.  Dándome así un sentido de pertenencia a un lugar donde no naci pero me crie, haciéndome la persona quien soy ahora.  Haciendo parte de una cultura montañera en las faldas de los Andes.  Los fantasmas recorren las habitaciones y nos perturban con sus recuerdos, pero de esta manera los inmortalizamos. Y no pasaran al olvido mientras los llevemos en nuestras memorias. De regreso a la capital, dejando atrás los cafetales, comienzo a ver el panorama cristalizado; comenzó a brotar de los ojos inmensas gotas de nostalgia.

Pelao

Noviembre 14, 2008

Conjunto de Notas

-”Deposite $1.75 para aceptar la llamada…”- La voz sonaba desinteresadamente fría y cybernética. A lo lejos escuchaba el sonido de las campanas de una iglesia, esas que no fueron coloniales ni tampoco pudieron comprar altos y sonoros bronces, más bien eran de 25 watts taiwaneses en disonante volumen. El sonido terminó abruptamente y fue reemplazado por un ambiente enrarecido, una estática digna del telégrafo, seguido del golpear de dos barras de acero macizo, una contra otra en forma de cierre.

-”Stu, estás allí?”-

Por un momento la línea quedó en silencio, y al repetir la pregunta Stu respondió:

-”Hola, … Si, aquí estoy…”

-”Stu… bendita sea tu voz, gracias por atenderme. Sé que es difícil de entender …Yo ya no sé que creer. Creo que esta vez fueron demasiado lejos… Cindy me dijo que había hablado contigo, cuéntame, cómo estás, cómo va tu vida?-

Stu se rascó su pelo caoba con puntas claras, y luego casi como un tic nervioso pasó una de sus uñas por su nariz negra.

-”Cómo rayos puedes terminar en un sitio como ese? Que tipo de mierda es esta Marty?-

Stu estaba cansando. La vida a veces nos tira pelotazos rápidos, Stu prefería atajar los que sabía que podía contener, aunque ello a veces le trajera problemas. Pensó que los problemas con los otros eran fáciles de resolver, los propios eran acaso los difíciles de evadir. La voz de Marty estreyó la conversación:

-”Stu, yo estoy bien… Lo bien que uno puede estar en este infierno…Yo sé que me has ayudado en todo lo que te he pedido…Stu, te lo pido por favor… aquí la gente no es tan mala…Simplemente yo no tengo nada que ver aquí, esto es todo un gran error.

Luego de escuchar la palabra error, Stu se puso más tenso de lo que ya estaba. No podía contener su cólera, contenida por ser parte de la vida de Marty. Internamente Stu sabía que había una razón por la cual pasaba todo esto, no, no podía ser casualidad, el mundo no podía estar complotado…Que una invisible organización secreta, se hubiera ensañado con Marty y halla hecho fracasar cuanto proyecto o respiro este pronunciase. Nuevamente se preguntaba porque siempre debía quedar en el medio, se lo preguntaba una y otra vez mientras le subía la presión.

-”No creo que pueda ayudarte esta vez… Estaba llamando para decírtelo. Yo me bajo aquí… no puedo seguir dentro de tus mentiras… Sabes… habíamos hablado, me prometiste que ibas a intentar algo distinto, un trabajo en alguna universidad o alguna cosa normal.”

Marty estaba de pie, su pelo marrón estaba perdiendo el color. Sabía que sus mejores años quedaban unas cuantas millas detrás de donde estaba, y eso también era decir mucho… Internamente se preguntaba cual había sido su mejor año… Recordó la casa de sus padres. Esa casa en en la campiña que aborrecía y añoraba desde que partió. No podía dejar de pensar en aquel césped verde y amarillo, dos colores que no había vuelto a ver con semejante intensidad desde que marchara. Se compuso y respondió:

-”Te prometo que las cosas esta vez serán diferentes…”-

Mintió pensando que era lo que Stu quería escuchar. Pensaba que ya no podía caer más bajo…

Stu comenzó a caminar con el teléfono celular, sus orejas siempre sobresalieron de su alargada cara. Su pelaje marrón oscuro le cubría todo el cuerpo, hoy estaba particularmente atento a su respiración que comenzaba a acelerarse. Había afilado sus pezuñas hace poco, lo hacia mas como una tradición que por una necesidad. Su corazón latía rápido y profundamente.

-”No puedo ayudarte más… Cindy me contó tu fantástica historia…Otra de tus fantásticas historias… Cómo puede ser que nuevamente estás en problemas ?”.

-”Tengo que ser fuerte, te necesito Stu, no sabes lo que es esto. Yo fui a la frontera, tenía las garantías que me dejarían pasar, pero esos malditos se burlaron de mi…Necesito que estés de mi lado Stu, necesito de tu ayuda. Recuerdas el viaje que hicimos la última vez?

-”No creo que pueda dártela esta vez papá…”-

Al decir esto, Stu sentía una lagrima llegar a su hocico y luego su cuello, se deslizaba por entre sus pelos más oscuros y se perdía en su pecho para evaporarse eternamente. Sintió que eran más de una. Se movió bruscamente hacia un lado y sin darse mucha cuenta derribó una silla y un estante lleno de libros. Miró como un libro del bosque Malheur caía lentamente al piso. Marty siguió:

-”Stu, tu eres lo único que me mantiene cuerdo en este lugar, el saber que tu estás allí y puedes ayudarme … Yo no he hecho nada malo…”-

Stu rechinó sus dientes y su furia podía oírse del otro lado de la línea.

-”Y entonces por que estás allí ? Llamándome para que una vez más repare lo que haz roto…”-

Cuando Stu terminó de hablar, miró por la ventana del décimo piso y se detuvo en un globo amarillo que ascendía silenciosamente en el cielo gris. El globo subía por entre las casas y edificios sorteando marquesinas y cables de alta tensión hasta que por fin se liberaba, se perdía en el horizonte abierto.

-”Yo sé que no siempre he estado para ti Stu, te prometo que las cosas cambiarán, que encontraré a los culpables que me pusieron aquí…”-

Marty se vio interrumpido cuando volvió a escuchar a la fría y distante voz metálica del otro lado del teléfono:

-” Por favor deposite $0.50 centavos para los próximos 2 minutos.”

Un enorme oso desteñido y oscuro estaba parado, casi petrificado frente al teléfono público de la pared. Lentamente bajó uno de sus brazos mientras mantenía el auricular junto a su oreja. Se lo veía cansado y herido, una hemorragia de emociones que lo recorría de sus pezuñas del pie hasta sus crispidos pelos de la cabeza. Tenía gran parte del cuerpo colgando, y una mirada perdida en los grafittis grabados en la pared. Miró nuevamente el teléfono público, miró la parte superior en donde hace un rato había varias monedas. Un brazo ajeno golpeo su espalda:

-”Eh, oso, déjame usar el teléfono cabrón…”-

Marty se movió silenciosamente a un costado sin mirar. Cualquier costado era igual, no tenía a donde andar.

Cuando volvió a su celda, pensó en la familia que tuvo, y en su hijo.

Sabía que pronto le llegaría su momento, podría contar su historia y salir de aquel lugar, el momento de la verdad pensó. Dio una vuelta y se echó a dormir.

D. Waisman

Octubre 29, 2008

El Gabinete del Dr. Toño

En la pasada sesión del Club (¿La Muela del Juicio? ¿La Casa de Citas? ¿Quien ganará? ¡Oh, suspenso!) tuve a mal someter a los pobres miembros presentes a una muestra de la columna que escribo para la revista Conozca Más, en México. Con la idea de ofrecerles algo de contexto (y para que dejen de circular de manera apócrifa) he estado subiendo mis archivos a mi blog, mismo que pueden consultar cuando ustedes gusten.

Gente de bien, abstenerse. He aquí Finísima Persona, El Blog.

Octubre 17, 2008

La caída

En la oscuridad del callejón Santa Fe se encontraba el cuerpo boca abajo. Un charco de sangre se divisaba abriendo camino hasta la alcantarilla. Un fuerte olor a metal oxidado se percibía en el ambiente. La neblina abrigaba la ciudad y el silencio era cómplice de la tragedia. No tenía más de veinte años y en su rostro se observaba una vida de tristeza.

Pasaron varias horas cuando un grupo de niños, jugando a las canicas, observaron el cuerpo. Inmediatamente informaron a las autoridades. A las pocas horas en el lugar de los hechos ya se encontraban un batallón de personas tomando fotos, recogiendo evidencias, recopilando información y levantando al cadáver.

-Me informaron los peritos, que por la posición del cuerpo y sus fracturas, todo parecía indicar que fue una caída de más de 10 pisos de altura-dijo Barreto, perro fiel y asistente de Marín.

-¿Cuándo será que me vas a decir algo que yo no sepa? -dijo el investigador Andreas Marín. –Porque no mejor subes e investigas de donde se lanzó el individuo.- terminó diciendo.

-Esta insinuando que fue un suicidio, porque los peritos creen que fue un homicidio- Marín le dio una mirada amenazante y Barreto se perdió por el callejón.

En pocos minutos y con la descripción del cadáver, Barreto había dado con el apartamento, el cual estaba sin seguro y no se veía forcejeo ninguno. Al abrir la puerta salió un olor a libros viejos, típico de biblioteca, no se veía bien por la falta de luz aunque fuese mediodía y se divisaban columnas de un metro a metro y medio por toda la sala. Intentó prender un bombillo pero no tuvo éxito. Palpó las superficies de las columnas para no tropezarse y se percató de la textura. Dictaminó que se trataban de libros apilados unos encima de otros, sacó de su abrigo un encendedor y confirmó su sospecha. Los libros lo llevaban por un laberinto hacia uno de los cuartos. Se podían observar libros de todos los tamaños, estilos y textura. Al entrar al cuarto, con un poco más de luz, pudo leer los títulos, las editoriales y los autores, pero eran muy desconocidos para su limitado conocimiento literario. Se sintió culpable por no haberle hecho caso a su profesora de literatura y escucharle decir :”algún día te va servir la literatura”.

Después de un par de horas Barreto terminó su recorrido por el laberinto que se bifurcaba hacia el cuarto principal, donde al pie de la ventana se podía observar un libro con sus páginas abiertas. Miró el lomo del libro percatándose del título de este, El viaje al cielo maldito por Santiago Saavedra editorial El ángel de la luz. Le dio un escalofrió, nauseas y diaforesis. Sacó su pañuelo y salió a la ventana a tomar aire cuando vio a lo lejos a su mentor. Marín lo observaba como si supiera que fuera a salir de ese lugar en cualquier momento y enseguida le hizo un gesto de afirmación.

La causa de la muerte del joven escritor se confirmó como un suicidio por locura divina al conocimiento humano y sus aberraciones. Aunque Marín no se comía ese cuento y sabía que la serie de libros leídos por este joven escritor eran la causa de su desdicha y la verdadera causa de su muerte.

Pelao

Octubre 16, 2008

Un pájaro, un burro y un cuervo.

Peskin levantó su taza de café. Estaba frío. No recordaba hace cuanto estaba en esa posición. La luz provenía de las marquesinas de la calle de enfrente, ya había caído la noche y en el despacho la luz del naranja neón creaba sombras y claroscuros sobre los tomos de delito 1 y 2 de la biblioteca. Parecía un cuadro del Greco en su época futurista. Sobre el escritorio había una carpeta con fotos sangrientas y una enciclopedia de datos: Reportes balísticos, análisis forense, declaraciones de los testigos y del acusado. Peskin logró reincorporarse, volvío a beber del café quemado y frío cuando alguien golpeo la puerta.

-Adelante- un hombre no muy alto, vestido con una camisa clara, zapatos y jean entró en el despacho. Recuerdo como Peskin cambio su expresión al verle las mangas de la camisa arremangadas.
-”Ud. dirá…”- Lo increpó el juez de la cámara segunda en delitos. El hombre se adelantó del umbral hasta el centro de la habitación, posicionándose de espalda a la ventana y eclipsando todo el neón sobre Dr. Peskin.

Subío una escalera muy angosta. Depositó un maletín similar al que usan los médicos en consultas particulares, y comenzó lentamente a sacar los elementos de su interior. Fue hasta el inodoro, vacío su vejiga y comenzó a cambiarse.
Primero se sacó los zapatos, las medias. Notó el piso frío de mosaicos rotos. Siguió con sus pantalones y el cinturón. Habian preparado un pequeño espacio para él. Su nombre estaba prolijamente tallado en unos improvisados casilleros de madera, done podía leerse “Bicha” y “Lombriz”. Las paredes no habían sido jamás pintadas. Un color verde se confundía con los revoques y emparches en yeso y cemento que generación tras generación habían montado alli.

Peskin alterado gritó a viva voz :
-” De ninguna manera… Mire, yo no sé por quien usted me toma. La evidencia es contundente y yo no tengo intenciones de liberar a nadie”. Peskin intentó recomponerse en su sillón de cuero, el hombre en la penumbra encendió un cigarrillo… Solo salía humo de su boca. Extendió su brazo derecho, y acercó una de las sillas hacia él. Se sentó. Cruzó una pierna y siguió fumando.

Había algunas velas en la entrada, al final del pasillo lo estaban esperando. Lo que primero vio , fue a un hombre casi completamente desnudo, salvo por una máscara de cuero negro que cubría su rostro, este estaba atado a unas cadenas colgadas en la pared y el techo. No supo si gimió antes o después de caer al piso. Sintió un profundo peso en su espalda, por un momento pensaba que sus piernas iban a flaquear, pero por lo contrario sintió fortaleza en cada músculo de su cuerpo. Escuchó el leve sonido del cuero retorciéndose y sin demora una figura comenzó a azotarlo desde atrás. Gritó un grito sordo, sonaba “la vie on rose” de Edith Piaf.

-”Imagínese que no es tan sencillo. Por un lado está la corte suprema, la sociedad, el gobierno, y por sobre todas las cosas la prensa, que no va a dejar pasar esta oportunidad para hacer el circo más grande de los últimos años”- El Dr Peskin no vio reacción alguna de su acompañante. Pensó volver a beber del café, pero recordó cuan horrible estaba, intentó sin mucha suerte una pobre, aunque elocuente, enumeración de razones por las cuales no podía ayudar a su visitante y que su imparcialidad estaba en juego, al igual que el futuro y honestidad del cuerpo judicial y los derechos y libertades ciudadanas. No consiguió extraer ni un gesto de su espectador, cuando finalmente empezó a perder la paciencia al exigirle que se retirase de su despacho inmediatamente.
El hombre desde la penumbra se levantó de su silla, lentamente se aproximó hasta el extremo más cercano del escritorio y depositó un collar, pequeño, dorado y con una pequeña secuencia de formas en metal. Un pájaro, un burro y un cuervo.

Con cada grito sentía su sudor mojar cada parte de su cuerpo. Sintió una forma acercarse nuevamente desde atrás.
-”Chupa”- Le ordenó la dominadora. Cuando movió su cabeza hacia el frente, solo podía ver un pie, en tacos de plataforma transparente y una cadena, pequeña y dorada en forma de tobillera con una pequeña secuencia de figuras en metal. Un pájaro, un burro y un cuervo.

-”Tenemos poca información desde el juzgado en lo civil número 2, sobre el triple asesinato en el que estaría implicado el poderoso magnate de los petroquímicos Matías Rios. Según fuentes allegadas a las víctimas, el juez Dr Sergio Peskin está demorando la causa por razones desconocidas y segun altas fuentes de la corte, entorpecer la investigación para el fallo y final sentencia del acusado”.

Octubre 16, 2008

Entre el uno y el tres

Dolor de muelas. Dolor de barriga. Dolor de espalda.

Que poco literario es escribir sobre lo que  a uno le pasa, pero que carajo … el dolor te obnubila macho. No te deja pensar. Te tiene contra las cuerdas y te golpea sin pausa. Cada día millones lo sufren, pero a mi no me importa porque aunque sea paradójico el dolor te hace insensible.

Todo comenzó con una infección por una muela mal tapada, luego el hielo en la madrugada, el 29 en camino a una guardia odontológica y el ficticio alivio de la anestesia. Meses después la perdida de la muela que se parte justo en medio de un intento de salvataje. Entonces fui feliz por varios años. El hueco no me conflictuaba y mi boca vivía sin problemas con ese intersticio entre el molar uno y tres.

Luego , ya tras mi venida al imperio llego la presión social y aunque mi boca era feliz, mi ego pensó que lo mejor seria hacer un implante. Que palabra mas horripilante. Si uno pudiera en verdad oír como suenan las palabras de las intervenciones que nos hacen de seguro nos moriríamos antes pero sin permitir semejantes actos antinaturales. El punto es que el implante es como colgarte un cuadro en la boca solo que mas macabro. Para quien no lo haya sufrido se procede de esta forma : se corta la encía , se taladra el hueso , se hace una rosca y se mete algo así como un ramplug donde luego calzara el tornillo del implante. Todo bajo la gentil influencia de la anestesia. Claro que la anestesia se pasa y ahí empezamos con el punto sobre el que escribo al comienzo de este relato. Meses después cuando el organismo ya se recompuso de la invasión del ramplug llegamos otra vez al dentista que mide y mide hasta lograr que le armen “una pieza ideal”. Fijense que le llaman pieza y no diente o muela. Te meten una pieza en la boca y para colmo la atornillan. Ahí dentro de la cavidad bucal donde apenas cabe una cuchara, ellos meten una suerte de llave allen que ayuda a ajustar la pieza y pegarla bien al ramplug que esta incrustado en el hueso.

El relato debería terminar aquí diciendo que el sujeto vivió feliz el resto de sus días con su boca repleta de dientes ( mas una pieza ) pudiendo masticar y devorar cuanto alimento se le plantara delante.  Pero no fue así. Esa pieza siempre se sintió una extraña en mi boca y pensé : ya se ira a pasar, es la novedad de tener una porcelana atornillada a mi hueso. Sin embargo esa sensación de rareza, de ajenidad nunca logra irse de mi boca desde ese fatídico implante.

Lo que jamás te dicen ellos es que ese implante puede fallar y aquí vamos a la conclusión . Ahora cinco años después mientras me hago un chequeo de rutina me dicen que el implante esta siendo rechazado ( Lo sabia ) y que vamos a intentar salvarlo . Me acorde de la muela que estaba originalmente en esa posición y que al intentar ser salvada se partió a modo de protesta por la intervención.  Entonces cazan de nuevo el bisturí y abren la carne, brota la sangre que cubren con gasas y le dan matraca al hueso que, pobre no debe entender ya que le esta sucediendo y piensa : 

 ~ ” Aquí había una muela que quise , pero me dejo y en su lugar me pusieron esta pieza que no sirve para nada. Yo no la quiero y es por esto que me niego a aceptarla. ¿ Por que ahora me atacan y me taladran, me hacen cortes y me incitan a la inflamación , a la reacción de defensa ?  ¿ Acaso quieren que acepte esta pieza horrorosa que me quisieron imponer hace tiempo ? Eso es imposible . Moriremos si hace falta pero esta pieza no va a quedarse aquí.”

Octubre 4, 2008

Isabel

Me recuesto mientras enciendes la luz. Te gusta trabajar con la lámpara encendida y yo no me quejo porque así puedo ver como toma vida el verde escondido en cada rincón de tus ojos. Tus movimientos son lentos, te siento muy cerca. Yo cierro los ojos para hacer más lento cada segundo de nuestro encuentro. Juegas con mis labios. Tus besos metálicos me dan escalofríos, tus dedos saben a látex. Quisiera sentir la piel de tus manos y en tus ojos, ahora verdes, descubro que quieres decirme que sientes lo mismo.

Los dos tenemos claro esta situación. Es solo un trabajo, yo para recibir un servicio, tú unos cuantos dólares. Yo sigo tumbado mientras tú te mueves a mí alrededor, con esa seguridad que me intriga, con esa sensualidad que me excita. Mis ojos siguen cerrados. Siento tus dedos jugando con mis labios. Tu cara muy cerca de la mía pero a la vez tan lejos y protegida. Ahora estás a mis espaldas, abro los ojos para ver asomar tu cara, cada vez más cerca de mis labios. Tus senos golpean ahora mi cabeza, yo la acerco más aún queriendo sentir cada centímetro de tus pechos. Tus ojos se despistan al abrir yo los míos, no dices nada, nunca dices nada. Tus besos me aturden, tu lentitud y suavidad me adormecen. Me enamoras con tus besos, o eso creo. Quizá confundo ese sentimiento al sentirme vulnerable entre tus brazos. Tú te enamoras por mis nervios. Quizá confundes ese sentimiento al dominarme con tus manos. Mi cuerpo está tenso. Mis músculos parecen estar dispuestos a contraerse, como queriendo vencer el escalofrío que seguro está por llegar. Entonces, con mucha suavidad colocas dos dedos en mi barbilla diciendo: mira hacia arriba y relájate.

Nos enamoramos durante media hora. Sin hablar, sin tocarnos, solo con la mirada. Tú trabajas, yo disfruto, acostado, mirando tus ojos atentos. Me incorporo mientras apagas la luz. La verticalidad me devuelve a la realidad. Nuestro amor ha terminado, yo sonrío, tú disfrutas orgullosa de tu trabajo. El tiempo nos volverá a dar la razón, cuando volvamos a enamorarnos, tú al tenerme en tus brazos, yo sentado en tu silla. Nos decimos adiós, tú con tu sonrisa cómplice, yo con la esperanza que dentro de tres meses quizás me digas, que dientes más lindos tienes.

Joaquín Duro

Septiembre 1, 2008

La Pasteurización

Trabajando por jornadas extensas Pasteur se la pasaba en su laboratorio mecanizando ideas y formulando hipótesis. Esperando por la señal la cual lo hiciera reflexionar sobre cierto fenómeno o resultado de sus placas sobre el microscopio, inventado a principios del siglo XV donde aun se pelea su invención entre italianos y holandés; Con ayuda de este Malpighi prueba la teoría de Harvey sobre la circulación observando los vasos sanguíneos y Hooke observo las primeras células. Llevaba 6 meses estudiando, observando, y racionalizando porque las cosechas de vino de la región donde vivía se estaban perdiendo completamente volviéndose una obsesión la búsqueda de una solución para la ayuda a la industria, la economía y su conocimiento. 

 
Pasteur siempre buscaba la verdad y la explicación lógica de las cosas, porque sabía que detrás de todos sus estudios iba a encontrar la cura para la fiebre tifoidea que se había llevado a sus tres hijas y a una gran población de Europa.  Aunque no fue muchos años después, Eberth descubriera el bacilo que producía la enfermedad. Pero esta historia es de un insignificante ayudante de Pasteur, cruzando el gran Océano atlántico busco la fuente del conocimiento siendo un criollo de padre español y madre indígena, con una creatividad insuperable, y un razonamiento eficaz, y un don de reconocer un fenómeno que hubiera pasado inadvertido para la humanidad.

 
Desde muy pequeño Salbador Mendiola fue instruido en las letras y matemáticas.  Su papa un boticario de corazón, Pero mercenario de ejercicio, siempre le enseñó el amor a la ciencia y los secretos de las plantas, razón por la cual había viajado a tierras tan lejanas de su tierra natal, conociendo así la hija del chaman de la tribu. Su abuelo le enseno los secretos de la tierra y sus poderes. Era un niño siempre muy aplicado en su estudio, de una inteligencia fuera de lo común, donde siempre estaba preguntado a los mayores el porqué de las cosas y su buscando la lógica en todo los fenómenos que veía realizar a su abuelo. A la edad de 16 años termino sus estudios básicos y le entro la idea de irse a Europa donde estaba el conocimiento a flor piel donde había escuchado sobre la construcción de modernas universidades donde podía pulir su conocimiento sobre el conocimiento científico y apunta su rumbo a Francia, saliendo de la había de Santa Martha rumbo a Europa con más de 80 libros en su equipaje sobre literatura, filosofía, ciencia, y lenguas modernas inicio su sueño de ser uno de los científicos mas reconocidos por las ciencias modernas. Llego al puerto de Huelva donde tomaría otro barco a Barcelona, sitio el cual le dijeron que estaban abriendo una universidad Lille en el norte de Francia donde iba ser decano de la facultad de ciencias el prestigioso Químico Pasteur.

 
Los primeros anos de adaptación no fueron fáciles; Se sabe que la adaptación del ser humano se relaciona con su nivel de inteligencia, no era que él fuera una persona menos capacitada para estar en un nivel elevando de conocimiento sino que eran sus costumbres, su comida y su gente, lo que más nostalgia le daba. Porque el idioma lo maneja divinamente y pasaba por europeo menos mal, sino hubiera pasado muy mal allí por cuestión del racismo y por lo cual mantenía muy reservado  sus raíces indígenas. En sus primeros años de estudio presentaba las mejores calificaciones en  ciencia y matemáticas, pero era muy malo en historia y política, tomando a si la decisión de entrar a la facultad de ciencias y iniciar sus estudios de medicina, se hizo uno de los mejores estudiantes de medicina y así fue como llego a oídos de el gran biólogo Pasteur.  Convirtiéndose en su primer ayudante de desde sus inicios de la prestigiosa universidad en 1854, siendo Salbador Mendiola la mano derecha del gran científico y ayudante, en esos tiempos los ayudantes eran como su adlátere para los científicos, que significa por el diccionario: dícese de aquel que sigue a otro como si fuera su sombra; mas no podían opinar sobre los hechos o los resultados de una investigación, era más que todo para aumentar el ego del científico, y ayudarlo a hacer preguntas  resueltas. Así el ayudante se las arreglo para ser un poco más que su sombra, igualmente Sigmundo Salvatrio se convirtio en un gran detective, pero Salbador no conto con la misma suerte.

 
Estando en el laboratorio por largas jornadas Pasteur le pidió a su ayudante dedicación absoluta a la nueva empresa que era un gran reto para el científico y no le veía pies ni cabeza al asunto, la industria del vino estaba perdiendo grandes cosechas de uva debido a que se convertían en vinagre en vez de el gran vino fabricados por ellos por generaciones, perdiendo prestigio y mucho dinero, y pusieron en manos de Pasteur para llegar algún conclusión, el siendo un hombre tan ocupado, teniendo dos cargos en la prestigiosa universidad, no tenía tiempo para la investigación de un solo sector porque a la vez estaba investigado sobre la  vacunación del ántrax en el ganado, además Pasteur no tenía mucha confianza a sus ayudantes.  La última vez que dejo a un ayudante a cargo fue a Chamberland, lo dejo a cargo de inocular ántrax a los pollos. Por irse de putas no realizo su trabajo debidamente  al regreso de vacaciones.  Pasteur vio que los pollos estaban enfermos pero que no habían muerto y que se habían recuperado totalmente.  Chamberland asumió su culpa, y lo hecho como un perro, dándose cuenta meses después que el error de su ayudante fue el descubrimiento a la inmunización. El joven Salbador Mendiola le prometió a su mentor que iba a estar pendiente de la nueva tarea las 24 horas al día y que iba aplicar los conocimientos los cuales aprendió, no le dijo cuales. Así experimentando  con viejos conocimientos  del abuelo.

 
Salbador como buen investigador comenzó a estudiar sobre los procesos de la fermentación en la antigüedad, comenzando por los primeros en realizar esos procesos  fueron en Georgia en la región del Cáucaso, pasando por Babilonia los 5000 A.C. donde fermentaban las bebidas, pasando por los antiguos egipcios inventores de la cerveza, y los chinos siendo los primeros en fermentar alimentos vegetales. Comenzó por estudiar los componentes de la uva, dándose cuenta que presentaba azucares y estos puestos en un recipiente comenzaban en poco días a brotar espuma, estudio la espuma pero no veía nada significante, y se dijo a si mismo que el aire traía diminutas sustancias que hacían brotar espuma de la uva. Entonces le dio por sellar las uvas en contenedores pero a los días se daba cuenta que la espuma continuaba y era de esta manera como por milenios los productores de vino realizaban su proceso. Pasaba las noches pensando, el mecanismo por el cual la azúcar se convertía en una sustancia avinagrada, comenzó a ver alucinaciones por no dormir y además se estaba  convirtiendo en un alcohólico. Gracias a las mujeres salía por las noches a pasar unas cuantas horas de pasión ofrecidas en del cabaret;  fue la única excusa para sacar las narices del laboratorio. Fue cuando vio en una noche de esas una señal de su abuelo. Calentaba los instrumentos en agua  de esa manera los limpiaba de los pequeños espíritus. Así comenzó el calentamiento del proceso a una temperatura elevadas por unos 30 minutos y guardándolo en unos compartimientos sellados.

 
Después de unas semanas de estudios, de ensayos y pruebas le tenía las observaciones, métodos y conclusiones del estudio el cual se sentía orgullo. Pasteur al ver que su discípulo le presentaba un vino de muy alta calidad sin presentar ningún tipo de adulteración o sabor a vinagre, comenzó a estudiar sus procesos científicos y al ver la explicación del joven referirse a los pequeños espíritus, le exigió de donde había sacado esos términos.  Ignorando la procedencia de Salbador,  le confesó a su maestro toda su historia, este al escuchar las historia lo desterró de la universidad y le pidió que dejara su laboratorio amenazándolo de brujo y que iba llamar a la inquisición Romana para que lo quemara con los demás brujos.  Salbador Mendiola no le quedo de otra regresar a su país de origen dejando atrás el gran sueño
de científico y sin saber que el había sido el inventor de la Pasteurización. La humanidad lo olvido y la historia no le recuerda. Pasteur decía en sus conferencias: 

“Yo soy de la opinión que la fermentación alcohólica nunca ocurre sin estimulación organizada, desarrollando y multiplicando las células….si me preguntan, en qué consiste el acto químico por la cual la azúcar se descompone…soy un completo ignorante de eso”. 

Años después se informa al mundo el proceso de la fermentación se debe a la conversión del azúcar de las uvas a alcohol usando unas levaduras bajo unas condiciones sin oxigenación.

Pelao.

Agosto 28, 2008

Jamaica, una joya perdida en el Caribe

Llevo dos días en Kingston, Jamaica y estoy afectado por el contraste entre la belleza del paisaje y la dejadez en que se encuentra la ciudad. He viajado por diversos lugares del continente, conozco varias zonas de México, he visto el tercer mundo en primera persona en Indonesia, pero Jamaica los supera a todos en decadencia.

Por lo general en todos estos lugares que les he mencionado hay una gran diferencia entre las zonas pobres y las zonas turísticas. La pobreza es mayor en Bali que en Jamaica, pero la zona de Nusa Dua (donde se encuentran los hoteles cinco estrellas) refleja el flujo de capital turístico. El contraste con el resto de la isla es grande, pero a pesar de la miseria, existe un espíritu de conservación de lo propio.

Esto no pasa en Jamaica, por eso digo que más que pobreza es dejadez y miseria compartidas. Las zonas turísticas de la capital están en un estado de abandono, el resto de la ciudad es deprimente. El dinero del turismo no se queda en Jamaica. Las grandes corporaciones pertenecen a extranjeros que no invierten en la mejora de la isla. La deuda externa es tan grande que el propio gobierno vive hipotecado sin poder mantener a flote su ciudad. Aún así la belleza rodea la miseria de la ciudad de una forma tan peculiar que no deja de atraerme.

La pobreza es tremenda. Niños descalzos, sin camisa pedaleando sus bicicletas que en cualquier momento pueden caer desmontadas. Cientos de personas sentadas en la calles, sin hacer nada, hablando, fumando y con ojos de abandono, se han rendido ante el sistema. Mujeres muy jóvenes cargando niños en pañales. Los huecos en las calles parecen llevar años ahí, erosionados por el tiempo y la lluvia. El calor y la agobiante humedad ralentizan todo. Las gallinas escarbando en las montañas de basura que se acumulan en las esquinas. Las cabras cruzando las calles buscando un trozo de pan duro que no le sobra a nadie. Los perros, desnutridos y cojeando, tienen el aspecto de ser más callejeros que en otros lugares. Los olores me impactan al recorrer las calles destrozadas por el paso del tiempo. Aceite quemado, comida frita, grasa, en cada esquina de los barrios pobres. Puestos de comida ambulante sucios, cocinando en barriles metálicos bajo unos toldos viejos de plástico para protegerse de las abundantes lluvias. El olor a tierra mojada no desaparece nunca al igual que la marihuana.

A pesar de todo, la belleza es insuperable. Hay algo del paisaje, de la gente, que me atrae.  Las montañas tupidas por la espesa selva, imponentes, vigilan el atardecer en la bahía. El rojo ha invadido el ambiente. El sol, a escasos minutos de desaparecer, se deja ver entre unas gigantes nubes rojizas que marcan una  bella silueta al otro lado del puerto. Unos barcos de carga oxidados esparcidos por el lugar, el dibujo de las casas en la ladera de la montaña y el olor al agua del mar me hacen olvidar la necesidad del lugar. La humedad ha desaparecido. La noche trae una cierta esperanza tras un día de un intenso sol, un brutal calor. Las sonrisas, los ojos, la piel, la amabilidad y la belleza innata de la mujer jamaiquina superan los límites de lo exótico. Un paraíso, una joya perdida en las aguas del Caribe.

Joaquín Duro