Octubre 19, 2009

LA ODISEA AL VIAJE INFALIBLE

Habían pasado cuatro días desde  su ingreso a la unidad de cuidados intensivos,  los médicos no dejaban de decirnos “Su evolución es estable pero con pronóstico reservado”.  Se encontraba postrado a la cama de ese  cubículo lleno de aparatos de graficas peculiares y sonidos desesperantes. Un tubo colocado en su boca conectada a un ventilador artificial, sondas con drenajes y una cara irreconocible.  Al segundo día del ingreso a la unidad Diego presentaba una piel amarillenta debido a su ultimo diagnostico, falla hepática fulminante. Lo único que sabía sobre el hígado, era su función principal metabolizar el alcohol, pero nunca hubiera imaginado ser la causa por la cual mi mejor amigo se estaba  muriendo.  A su familia le informamos desde cuando perdió el conocimiento, el no quería alarmar a su familia de una simple virosis como habia sido diagnosticada por primera vez por el médico de urgencias.  Aunque sigo creyendo que ese  médico es el culpable de todo lo que estaba sucediendo, nos han explicado; no sé si por curarse de salud o porque están diciendo la verdad. “Este caso es tan extraño que solo sucede uno en un millón de personas.” Los gringos y sus estadísticas. Si se  hubiera imaginado sus posibilidades, se habría comprado la lotería.

Todo me comenzó como una simple gripa; fiebre altísima, dificultad respiratoria al caminar, dolor de cabeza, nauseas y un poco de dolor en los músculos. Llevaba una semana en la tierra del sol, cuando iniciaron mis síntomas.  En los primeros días no le puse mucha atención, llame a un amigo medico y me dijo que probablemente era una virosis, si veía la cosa grave me fuera para urgencias, en este país había excelente médicos y  buen trato al paciente, creo que ahí si se equivoco mi amigo, porque esto es una mierda. Nadie me da una respuesta sincera a mis preguntas, las enfermeras me tratan a las patadas y me ignoran como si fuera un niño malcriado. El nivel universitario será muy alto, pero el nivel de educación básico les hace mucha falta. Mi madre siempre me dijo que ese tipo de educación se aprende en la casa y no en la escuela.  Esta vez me decidí venir a un hospital universitario para ver si dan con la causa del deterioro de mi salud. Así como esta ciudad de Miami, adoptada por muchos latinoamericanos como su casa, sitio de residencia de grandes personajes de la farándula mundial.  Paraíso para algunos e infierno para otros. Se ha convertido para mí en la esperanza para  vivir.

Desde hace dos años habíamos programado este viaje por motivos económicos, reservamos todo con anticipación.  Algunos de nosotros somos jóvenes ejecutivos, abogados, psicólogos e ingenieros. No ganamos buenos sueldos pero tenemos un estatus en la sociedad capitalina. El año pasado no salimos de nuestro país para ahorrar un dinero y viajamos a la costa.  Mónica la novia de Diego no pudo venir a este viaje, la pobre tenia presentación de su tesis de grado, y se había quedado con los billetes comprados. Uno de esos días después de haber pasado el día en playa nos decidimos ir a una de las mejores discotecas de la ciudad. Al principio fue un problema entrar todos a la vez, los porteros dejaban entrar a gente conocida o que fuera a gastar mucho dinero, además el complejo de los porteros es un fenómeno mundial, se creen que tiene el mundo en las manos cuando protegen una puerta donde ni siquiera pueden entrar. Al final entramos en grupos de dos y pagamos 30 dólares en la entrada los cuales no eran consumibles.  Era un sitio de tres niveles impresionante, donde se ponían ver las mujeres más bellas y elegantes, fue ahí donde Diego conoció a esta rubia espectacular que complica con sus requisitos de Diosa.

En mi primera vez en urgencias me tuvieron por 12 horas, me hicieron desde los exámenes más básicos como una prueba de sangre y orina, hasta me metieron en una cámara en forma de tubo, donde pase uno de mis momentos más frustrantes, mi grado de tolerancia se derrumbo a ceros y la claustrofobia de apodero de mi.  Es la hora y no me explico para que me metieron en esa cámara seguramente para cobrar más a mi seguro  Después de tanto sufrimiento me dieron de alta con acetaminofen compuesta con codeína, con recomendaciones de mucho reposo y líquidos. Mis síntomas en vez de mejorar empeoraron. Mi cuerpo no me respondía y la fiebre persistía. Mis amigos se alarmaron y llamaron a Daniel nuestro médico personal, compañero del bachillerato y gran amigo de parrandas. Nos dijo que la cosa podía ser más grave de lo que pensaba en un comienzo, “Puede ser que esa simple virosis ahora sea una  infección bacteriana, la cual la hace más fuerte, es mejor que vuelva por urgencias” me aconsejo. Me dejaron por tres días, me hicieron más exámenes y me dieron unos antibióticos en la vena. Me dejaron ir con un diagnostico de una virosis sobre infectada y medicamentos para tomar.

Esa noche fue inolvidable con mujeres hermosas, trago ilimitado y rumba extravagante. El sitio se prestaba para muchas cosas, las mujeres eran muy accesibles con tan solo una charla amena y un buen trago se te abría las puertas del paraíso.  Diego hipnotizado por la belleza de Leonor, americana de padres españoles, vivía Nueva York y estaba de vacaciones. Tenía un porte de modelo impresionante, un cuerpo espectacular y una cara angelical. Lo único malo era que en su rostro presentaba una lesión en el labio superior derecho en forma de costra.  Inmediatamente se me vino a la cabeza la ampolla que se me presenta cada vez que me estreso y me sale desde niño. Hubo una química inmediata entre ellos dos. Hablaban con una confianza y una desenvoltura que muchos estábamos impresionados de nuestro amigo. A él no le dio nada que estaba a pocos meses de casarse. Siempre había pensado en tener una aventura antes de ser hombre de una sola mujer. Se dieron un beso y termino en la habitación de ella sin ninguna prenda encima. Hasta yo tuve mi romance con una cubana, se había ganado una visa por un tercer país y había llegado de España. Era una morena muy simpática con una movida muy agradable, hablamos de todo desde un simple trago hasta de la última novela que se había leído.

Han pasado un par de meses después de su muerte, extrañamos mucho su presencia era uno de mis mejores amigo y un excelente ser humano. Después de estudiar el cuerpo de Diego se supo la causa de su muerte. La patología demostró una virosis complicada invadiendo por completo a su  cuerpo,  se encontraba en sus pulmones, riñones, hígado y cerebro. Era HVS- 1 comúnmente conocida como herpes simple uno, una enfermedad común en los seres humanos, pero que solo en una pequeña población de individuos es mortal. Daniel nos explico diciendo “los internistas saben mucho pero no pueden hacer nada algunas veces, los cirujanos solo saben cuando abren  y los patólogos saben cuando no se puede hacer nada.”  Somos una especie vulnerable a la que en cualquier momento la fatalidad hace parte de nuestra existencia.

Pelao

Septiembre 16, 2009

Nuestra Relación

Una cosa es que me quieras, pero otra muy distinta es que abuses de mi… No, no hablo por las incontables ocasiones en donde siempre soy yo el que se calienta y explota de manera habitual. No, tampoco digo que es solo un problema mio… Es de los dos… no se si lo recordás. Cuando eramos mas jóvenes estábamos mas provistos del tiempo, recuerdo de nuestro feliz encuentro en aquella tienda de Av de Mayo y Larrea. Llevabas el pelo largo,
siempre te preferí con el pelo libre y no con todo atado y estilizado. Para eso estaba yo…
Recuerdo la primera vez que te hice feliz, el placer de tus ojos, la forma en que los cerraste y la sonrisa que se dibujo tan pura y sencilla en tu cara. Recuerdo las tardes de Abril, en donde te me acercabas en busca de calor y cariño, dos cosas que nunca te negué y de las cuales seria imposible negarte. Si bien en nuestra ultima época no fuimos lo que solíamos ser, yo aun te recuerdo con mucho amor… Es cierto que no siempre fui muy gentil
contigo, lo se, pero a veces mi naturaleza y la física pueden mas que un mal día y una mala canción. A veces cuando sale el sol me pregunto quien te abriga por las noches, o quien te canta al levantarte… No se, puede que ya no me recuerdes, yo espero que si, que cada ves que tienes gripe o estas en cama me recuerdes como quien cuidaba de ti. Y tu bien lo sabes, cuan desinteresado siempre ha sido mi amor, en la lluvia y hasta en la oscuridad
nunca te fui infiel. Solo tuve mi atención centrada en ti… Recuerdo la visita de tu tía Alfonsina, que sera de Alfonsina ahora? Probablemente ya este como yo, enterrada bajo tierra, recuerdo como todos los Domingos a la tarde se tomaba el 2 que paraba en la puerta de la casa, como siempre discutía con el colectivero cuan lejos del cordón abría su puerta y como ella a manera de venganza descendía del ómnibus lo mas lento posible.
Alfonsina siempre traía facturas y bizcochitos dulces. La odiabas, no tanto por que siempre empezabas las dietas los domingos por la mañana, si no porque ella siempre acababa primero con tus facturas predilectas, los cañoncitos y no era capaz de compartirlos con nosotros. Jamas me podre olvidar la pelea entre mates y azúcar impalpable por sobre quien se acabaría con el ultimo del paquete.
Son estos momentos los que extraño, quizás te parezca tonto… Se que en mi interior todo siempre fue muy oscuro, y te pido disculpas por eso. Tu te merecías lo mejor, quizás alguien mas claro en apariencia, sin roces o huellas del pasado, pero te juro que nunca encontraras nadie mas sincero y puro en su interior.
Es por eso que decidí escribirte esto, para saber que había pasado.
Se lo de tu nuevo trabajo, y también de tu nuevo novio, nada de eso me interesa. Vi como el cretino te ayudaba a cargar el camión de la mudanza. Yo creí que lo nuestro iba mas allá que simplemente una relación emocional, lo nuestro era real en todo aspecto y circunstancia… No entiendo porque de repente y sin razón deje de ser parte de tu vida. Cometí el error de no gritar, pararte en seco y decirte: No puedo vivir sin ti… No me dejes
aquí tirado, al lado de la escalera de la entrada, cubierto en fango y plantas. La lluvia terminara con corroer mi exterior y no serviré para nada. Creo que fue tu novio, quien entre risas burlonas y faltas de respeto omitió incluirme en el camión de carga dejándome en el jardín de entrada sin dicha o destino, y desde aquí, de lo
profundo de la tierra tu tetera* te dice adiós.

*Tetera, pava, kettle, hervidor, samovar, teapot, Teekanne

Septiembre 12, 2009

La Cruel Realidad

Al paso de los días, se iban haciendo más largas las noches. Los sedantes perdían su efecto terapéutico y a Franco se le venían las memorias de eso tiempo de sufrimiento vividos en su juventud.  Mira hacia el techo de la habitación tratando de mirar en un solo punto,  pero en instantes se trasporta, viendo así   imágenes de su familia cuando  vivían en el eje cafetero.   Lo ataco un episodio de tos y estiro la mano para alcanzar el inhalador colocado en la mesa de noche, donde pone todos sus medicamentos y un vaso de agua. Se hizo su inhalación, pero su pecho no dejaba de silbar; la vida le facturaba los más de 25 años de cigarrillo. Intento acomodarse en su cama ortopedia con dos almohadas en la espalda para poder respirar con mayor facilidad. Se sonó nariz y aprovecho para limpiarse las lágrimas de los recuerdos.

3:27 marca la hora en el radio reloj, es la octava vez que mira a la hora, se levanta con dificultad y se dirige al baño,  alza la tapa del inodoro y comienza su chorro a salir lentamente, termina de orinar y siente que todavía tiene llena la vejiga.  Se mira al espejo, ve sus conjuntiva eritematosas, unos parpados inflamados, su barba tupida de una semana sin afeitarse,  y un cabello desordenado. Después de unos minutos deja de insistir en orinar y se regresa a su cama.  No deja de pensar en la pregunta de su nieto de sus tiempos de juventud. Recordado los tiempos difíciles cuando regreso del ejército, su padre trabajaba para la policía, y no alcanzaba el sueldo para la comida de tantas personas. Vivian en una pobreza muy deplorable, sus hermanos menores se pasaban la ropa por tallas, una vez que al grande no le sirviera le pasaba la ropa al siguiente hasta gastarla.

Eran los tiempos de la violencia, la delincuencia  aumentaba sus filas y se hacía cada vez más fuerte debido a la injusticia social. Franco con el dinero de la paga del ejército nacional por sus servicios prestados fue a la galería a comprar comida para su familia, pero en menos de dos semanas el mantenimiento de 12 bocas hambrientas hizo de la despensa un pueblo fantasma. El padre con el sueldo a duras penas podían pagar la renta y los servicios públicos. Entonces se puso a buscar empleo en lo que fuera, para poder ayudar a su padre con la responsabilidad de la familia. Hernán el hermano mayor era un vagabundo, se volaba de la casa desapareciéndose  por varios días y la única forma de encontrarlo era cuando terminaba en la cárcel por algún robo.

La situación se iba haciendo cada día más complicada, las oportunidades de trabajo no existían, y la comida en casa escaseaba. Viendo la situación decidió ir a la galería para recoger alimentos desechados por malos pero que se pudieran consumir, papas en mal estado, panelas quebradas, plátanos mallugados, y frutas maduras. De regreso a casa paso por una oficina de vigilancia, lleno la hoja de vida con la esperanza e ingenuidad de ser llamado por su gran expediente de ser egresado del ejército nacional y ser hijo de policía, pero la realidad fue otra cuando paso el documento y lo anotaron en una lista de espera de varias páginas. Le dieron la esperanza de darle trabajo si en algún momento hubiera alguna vacante, terminándole diciendo que pasara todos los días a ver si le tenían el trabajo. Saliendo de la oficina un señor le dijo de un trabajo en una fábrica de colchones.

Trabajo dos meses en  la construcción de la ciudadela para los trabajadores de la fábrica, lo contrataron para hacer bloques de cementos manualmente. En la primera semana de trabajo sus palmas se pelaron debido a una dermatitis por contacto al material tan fuerte de la mezcla, pero eso no fue una excusa para dejar de trabajar. No dejaba de pasar por la oficina de vigilantes en las mañanas antes de llegar a su trabajo de construcción.  La escuela para sus hermanos comenzaba, necesitando materiales para poder estudiar, uniformes y sobre todo zapatos; porque la mitad de sus hermanos caminaban descalzos por las calles des pavimentadas. Su contrato con la fábrica termino, pero  las bocas de su familia no se saciaban fácilmente, el hambre abundaba.  Aumentaba  su angustia y lo hacía entrar desesperación.

Los días fueron pasando, pero el hambre persistía. Comenzaron a entrarle ideas a la cabeza  como entrar a una casa o entrar a un banco a robar. Sabia del revólver  guardado en una de las gavetas de la mesa de noche del cuarto de su padre. Hizo sus planes menos ambiciosos, robaría a una persona la cual saliera del banco con dinero, utilizaría el revólver para asustar a la víctima y solo en caso de emergencia dispararía. A donde dispararía hacia arriba, a un brazo o una pierna, y si por cosas del destino, no por mala puntería, le pegara el balazo en una zona como el corazón y la persona muriera.  Se vio pagando una pena de por vida por el asesinato. Los titulares en el periódico dirían “Joven mata por alimentar una familia”.  Vio el video que le pasaba por la cabeza, vio a su madre y a su familia desesperados por comida. Fue al cuarto del papa, se dirigió a la mesa de noche y abrió la gaveta. Sintió el frio del revolver lechuza en sus manos, lo cargo con cinco cartuchos, y se lo apretino.  Salió desesperado sin rumbo fijo.

Después de caminar varios minutos, pensó en dirigirse al barrio de tolerancia, lugar exclusivo para la prostitución en la ciudad; donde el dinero fluía sin ninguna restricción. En camino paso por la cuadra de la oficina de vigilancia. Escucho el llamado de una mujer a la distancia, se asusto por algunos segundos, creyendo ser perseguido antes de cometer el delito.  Pero era la recepcionista de la oficina informándole de la posición dispone debido a la enfermedad de uno de los mejores trabajadores, con la mejor plaza de vigilancia a pocas cuadras del club de la peña taurina. Inmediatamente le prestaron una gabardina tres veces su talla, color amarillo y oliendo a sudor mezclado con mugre. Un bolillo para defenderse de algún ataque y un pito para avisar a los ladrones su cercanía.   

Su trabajo consistía en caminar por un sector de 10 cuadras, vigilar sus grandes casas de la zona donde en la mitad se encontraba el club, uno de los sitios más exclusivos de la ciudad, donde se iba a celebrar una reunión con las personalidades  distinguidas del mundo taurino entre ellos el torero Pepe Cáceres.  La gente llegaba en sus automóviles en las aceras cercanas del club pidiéndole el favor al joven vigilante el cuidado de su carro con la condición de darle una propina a la salida de la fiesta.  Cansado de caminar de arriba hacia abajo durante toda la noche, escuchando el sonido de las orquestas desde la lejanía, con las cuales se mezclaron con los sonidos de los disparos.  La gente comenzó a retirarse con bullicio, alegría y embriagues. Dándole  propina de agradecimiento por su trabajo, hablándole de la  maravillosa noche que habían pasado, la buena organización del evento y lo bien que tocaba la orquesta.

Las últimas personas salieron a las 5 de la mañana, entre ellos estaba el gran matador Pepe Cáceres, dándole una de las mejores propinas y firmándole un pañuelo para su mama. Era como si se hubiera ganado una lotería se decía a sí mismo. Se dirigió directamente a la galería, compro dos costales de vegetales, frutas y carne fresca recién llegada del matadero. Cogió el autobús directo a su barrio durante el trayecto pensaba en los acontecimientos sucedidos durante la noche. Cuando llego a su casa su madre estaba desesperada, con hinchazón en sus ojos, lo recibió con un manotazo  en la cara pensando lo que su hijo había hecho para poder traer comida a la casa. Le entrego el revólver a su madre y le explicó lo sucedido. Ella lo guardo en la mesa de noche de nuevo con sus vainas sin ningún proyectil.

Pelao

Agosto 19, 2009

El Viaje Astral

“Después de la gran explosión, todo fue un caos. Alrededor del universo grandes estrellas iniciaron con su campo electromagnético atraer planetas alrededor de sus orbitas, así como es atraído un electrón por la atracción de un núcleo donde se encuentran protones y neutrones.”  Recordaba las palabras dichas por uno de los sabios, pero no encuentra la planta de la juventud señalada por Utnapistim, como forma para posponer la

La búsqueda de la planta de la vida comenzó cuando el rey de Uruk, nacido de padre mortal y madre divina.  Había pasado muchos años buscando a su primogénito y por fin su esposa había engendrado un varón, con muchos problemas desde su nacimiento por lo cual los médicos no le dieron muchas esperanzas. Viendo la forma como los dioses se habían confabulado para no dejar a su dinastía continuar con su mandato, la única forma era hablando con Anu sobre su problema  en su morada Celestial.

En las noches previas a embarcarse en la aventura, el rey Gilgamesh soñó con “las estrellas reunidas en el cielo. Un objeto bajando de los cielos. El pueblo de Uruk reunido a su alrededor, mientras los nobles besaban sus pies. El mantenía su frente elevada.” La interpretación la tomo él como una invitación de Anu.

El rey emprende su viaje distante, acompañado de su gran amigo Enkidu. Su empresa era viajar a las grandes montañas de Tilmun, teniendo así más facilidad para ascender  a la morada de los dioses. Durante el camino se encuentran con otras civilizaciones, y entre una de ella un sabio le aconseja que consiga primero el consentimiento y ayuda de un dios llamado Shamash encargado en la tierra. Indicándole el sitio adecuado donde se tiene que dirigir para encontrar el dios en las inmediaciones de Tilmun, estos emprenden su aventura  nuevamente. El rey y su compañero alcanzaron sus inmediaciones. Era una zona restringida protegida por temibles guardianes. Al llegar se sentían muy cansados y decidieron descasar por la noche. Al costarse el rey soñó “La tierra de arriba se venía abajo, el resplandor era irresistible, apareció un hombre y me saco bajo la tierra caída. Me dio agua y me calmo mi corazón.” En mitad de la noche lo despertó  un estruendo sobre la tierra, los cielos tronaron, la noche se hizo de día. Vio un relámpago sin lluvia, las nubes se hinchaban y vio una gran llama en el cielo la cual se desapareció.

Sobrecogido por lo sucedido decide alcanzar su destino, sin importarle el enfrentamiento con los guardianes. Gilgamesh con su fuerza sobrenatural, reconocido por su pueblo por levantar las murallas de Uruk en 6 años para defenderlos de sus enemigos, haber combatido con una la más imponente fiera del continente oceánico  y haber derrocado en combate al dios de las guerras.  Tras vencer al feroz guardián utilizando su espada, regalada por Enki dios protector de los humanos en la tierra, en una lucha a muerte. Se moviliza así a la montaña de Mashu, donde se puede ver a Shamash elevarse a la bóveda de los cielos. Una vez en la cueva de este pidió protección y apoyo. Este dios lo ayuda, pero le dice que dentro de la montana hay unos guardianes con espadas de luz encargados de las puertas del cielo en la tierra. El rey se dirige al interior de la montaña con su amigo. Al llegar  les explica su viaje y el objetivo de su empresa.  Como el rey era hijo de madre divina los guardianes no le pusieron problema, además Shamash estaba intercediendo por él, pero a su amigo no lo dejaron subir, porque la única forma para alguien mortal  pudiese viajar  era que fuera invitado por uno de los dioses de los  cielos.

El rey comienza a caminar por un sendero invadido por la oscuridad, escucha tronar la tierra comienza a ver un hilo de luz a través de una hendidura que se iba haciendo más amplia, entra a un resiento donde ve el objeto con el cual había soñando antes de salir de su natal Uruk.  La obra de Anu estaba  enfrente a él, como si alguien hubiera estado allí varias veces y hubiera hecho muchos viajes, se puso el traje, se coloco el casco de los dioses, se monto en la obra. Tomando las herramientas que veía, sabía que eso lo iba a guiar a la morada de los dioses. Una vez cuando se levanto su cuerpo como lo había soñando vio como se veía la montaña a lo lejos, como se iban viendo cada vez más pequeña. Vio el nacimiento de los ríos Éufrates y Tigris, vio su llegada al continente oceánico.  Vio Eridu, Ur y a babilonia al mismo tiempo. También vio las grandes construcciones de sus descendientes del Nilo.  Vio el mundo como una esfera que se fue perdiendo bajo sus pies, comenzó a ver la oscuridad del universo con sus grandes astros, hasta que vio el último planeta de su sistema llamado Pluto.

“Mucho antes que el hombre existiera en la tierra, y que la tierra existiera en su órbita actual, entro un gran planeta a tu sistema solar llamado Nibiru, haciendo estragos y cambiando la posición de los planetas, y dejando solo la mitad de Tiamat el cual ahora es tu planeta” Estaba desesperado tenía tanta información para darle a su pueblo, pero no sabía donde había colocado la planta.

La llegada del rey a la morada de Anu, vio un magnifico jardín con senderos que se bifurcan donde frutas y arboles tenían incrustadas piedras semipreciosas,  encontrándose al final de este una casa con forma de pirámide donde vive su antepasado Utnapistim, el héroe del diluvio, había escapo de la muerte al ser llevado a la Morada Celestial hace unos 300 años junto con su esposa.  Pero para ellos era como si hubieran vivido tres años. Ahora vivían en este paraíso donde estaba aprendiendo  las escrituras y lenguas de distintas civilizaciones.  Al plantearle el problema al antepasado, el rey se encontró con una respuesta decepcionante “el  Hombre, no puede escapar a su destino mortal.-le ofreció  una forma de prolongar la vida, al revelar dónde encontrar la planta para la juventud y termino diciendo-el hombre se hace joven en la vejez.”

“el ser humano es un universo de átomos que conforman organelos, los organelos conforman células, las células conforman órganos, los órganos conforman sistemas, y los sistemas el ser humano” Recordando las palabras de otro sabio de las ciencias naturales, el mismo que le enseño que hacer con la planta una vez estuviera frente a su hijo. Triunfante el rey con la planta en la mano regresa a la tierra, pero tal como lo quiere el destino, pierde totalmente la planta en su viaje de vuelta.  Cuando regresa a su pueblo de Uruk, estaba con las manos vacías.

Pelao

Agosto 19, 2009

La cuenta

El edificio aun estaba vacío. Marta entró, dejó su abrigo en la sección de espera y se sentó detrás de su escritorio. Hoy llevaba un conjunto rojo que dejaba entrever sus sugestivas curvas, me sonrió pícaramente como todas las mañanas y prendió su computador. Pasé por el pasillo que usábamos de cocina, serví en mi taza algo que se parecía a un café. Mi taza era color azul marino, tenía un elegante esmaltado con una inscripción en blanco : ¨Clase del 92¨
Me ajusté la corbata casi por reflejo, hoy tenía una de color lila. Mientras caminaba a mi escritorio esquivando los mostradores de atención al cliente, noté que el mármol del piso distorsionaba sin mi permiso mi propio reflejo.
Prendí la computadora, inmediatamente apareció un mensaje de la casa central. Era un mensaje del director general desde la casa matriz:
¨Hoy es un día maravilloso, y es importante usarlo al máximo. Las oportunidades están presentes para hacerlo más productivo. El tiempo de ponerlas en práctica es ahora. Queremos re afirmar a todos los empleados nuestro compromiso por proveer el más alto servicio a nuestros clientes. Aprovecho este mensaje para saludarlos y dejarles saber lo importante que todos ustedes son para el éxito rotundo de nuestra compañía. Gracias por ser parte de nuestra familia¨.

Levanté mi mirada, Carlo hoy vestía su uniforme militar. Con su solemnidad habitual, se concentró en los monitores de seguridad de ambas entradas, para luego abrir las puertas de la sucursal Sucre a las nueve en punto.
El sol de otoño se filtraba por los cristales de las paredes. El edificio había pertenecido a una cooperativa agrícola hasta hace algunos años, su arquitectura podía catalogarse de vanguardia en la década del 60. Hormigón y cristal, con detalles en mármol y piedra. Cemento en su estado puro y sin procesar. Colores grises y verdes, contraste luminoso en su orientación sur, efecto que siempre creaba una temperatura polar al caer la tarde. Aunque en aceptables condiciones, el edificio ya mostraba señales de deterioro. Luego de la quiebra de la cooperativa, y posterior venta, poco se había hecho por restaurarlo.

Carlo salió al jardín de la entrada y podó con sus manos las hojas de unas plantas. Sintió con sus manos la textura de las ramas, inspeccionó el color de las nuevas hojas y el color de las marchitas flores. Carlo era un hombre de pocas palabras. Su mirada decía más que sus gestos. Todas las mañanas lo observaba sin que él se diera cuenta. Apasionadamente dedicaba 20 minutos o más, al bienestar de la flora, y a veces la fauna, de la sucursal. Carlo luego negaría terminantemente todo contacto con la vida silvestre y salvaje del jardín de entrada.

La mañana pasó sin muchos sobre saltos. Poca gente se anotó en la planilla de entrada. Una señora mayor quería confirmar la existencia de sus fondos, aun cuando esta no pretendía retirarlos o utilizarlos en ningún lugar o forma. Una mamá intentó perseguir a sus dos hijas cuando corrían por el lobby. La primer niña tomo una pila de talones de depósito, su hermana no pudo ser menos e hizo lo propio. La mirada cómplice de ambas hermanas era mágica e inigualable, era más que la travesura en si. Traté de recordar cual había sido mi última travesura, pero no recordé ninguna… Salí de mi transe cuando vi a Marta incluir todos los formularios de depósitos del banco nuevamente en el sector central.
Un hombre de camisa a cuadros me consultó sobre la disponibilidad de créditos para pequeñas y medianas empresas. Me confesó que tenía una proposición de negocios muy ventajosa y que necesitaba capital para insumos y servicios.
-¨¿Qué significa esta sigla…EDA ? ¨- Pronuncie en voz alta
-¨Ese es el rubro de mi emprendimiento…¨- Respondió, seguido de un silencio mutuo y algo incómodo. El hombre entendió que la explicación no me era suficiente. Habrá sido la expectativa que mi cara ofrecía y me dijo:
-¨Soy empresario del amor…¨

A eso de las tres, el día dejaba lugar a la noche, algunas de las luces de la calle comenzaba tímidamente a iluminar parte de la avenida. Marta me miraba de reojo mientras atendía a un cliente quien le explicaba que no utilizaba los cheques porque prefería pagarlo todo en efectivo.
Me disponía a tomarme mi cotidiano espacio de 5 minutos, hasta que lo vi entrando por la puerta principal. Un hombre en sus tardíos 40 años caminaba decidido hacia mi. En un momento pensé acelerar mis movimientos y escabullirme de mi escritorio rápidamente, pero sentí mis pies de plomo aferrarse al mármol de la oficina y ahí fue cuando José me preguntó:
-¨¿Disculpe, están abiertos?¨- José Angelotti vestía un traje corderoy marrón con pequeñas lineas amarillas. Sus gafas eran prominentes y de cristales redondos. Parecía atareado, venía a galope rápido y sin aliento.
-¨¿Discúlpeme, estoy buscando al gerente…¨
-¨¿Quién lo busca, tiene una cita con él ?¨
-¨Mi nombre es José Angelotti y no, no tengo cita con el Sr gerente….¨
-¨Ah, creo que está ocupado, dígame, en que lo puedo ayudar?¨
-¨No se preocupe que tengo tiempo para esperarlo- José Angelotti se paró y se dirigió al bebedero junto al sillón de espera. Luego de beber como un camello en el desierto Gobi, se reincorporó frente a mi escritorio y me dijo:
-¨Vea joven, acabo de venir de otro banco. Estoy en busca de ayuda financiera y querría estar seguro de la inversión que haga con mi capital.¨
-¨Estoy seguro que puedo ayudarle. ¿Qué tipo de inversión tiene en mente Sr. Angelotti?.¨
-¨Bueno, como entenderá me gustaría discutir tan delicado tema con el gerente directamente. No todos los días uno pretende invertir la fortuna de toda una vida.¨
-¨Le entiendo. Definitivamente creo que ha hecho una buena decisión en elegir nuestra sucursal. Tenemos planes de inversión muy ventajosos. Plazos fijos a 6 y 12 meses…¨- Angelotti miró hacia los lados y preguntó:
-¨¿Es este banco seguro, verdad?¨
-¨Nuestro banco tiene una trayectoria de mas de 70 años al servicio de gente como ud Sr Angelotti. Gente que siempre confió en nuestro juicio y excelencia para manejar sus bienes.¨
-¨Vea joven…estoy averiguando los costos y servicios. Me gustaría comenzar lentamente. Por que no me explica como es el funcionamiento.¨
-¨Bueno un plazo fijo en síntesis es un depósito que a lo largo¨- Angelotti movió sus cejas y al interrumpir mi discurso exclamó:
-¨No, no…mire, por eso quería dialogar con el Sr. gerente. ¿Cómo funciona el sistema de cheques y depósitos ? ¨- El cutis de Angelotti comenzaba a mostrarse pegajoso. Se podía ver el reflejo del brillo de los tubos fluorescentes en su frente. El cuello de su camisa tenia manchas en forma de aureolas amarillas creadas por prolongado sudor.
-¨¿Sr Angelotti, ud pretende invertir todos sus ahorros en una cuenta de cheques?¨
-¨Una vida de sacrificios, privada de los lujos más estrepitosos me ha permitido crear mi fortuna. Nadie me ha regalado nada y es por…¨-Observé como montañas de caspa similares al Himalaya se posaban en los hombros del saco marrón mientras Angelotti movía su cabeza. Interrumpí su discurso levantando la voz y dije-
-¨¿Decime, de cuanto estás hablando ?¨
-¨756 pesos con 37 centavos.¨

Mi cara se transformó, era pura frustración, me había perdido mi resceso y la clásica insinuación de café con Marta por este tipo. Me re acomodé la corbata inconscientemente y me retorcí en mi asiento. Angelotti no parecía notar mi presencia y siguió hablando solo:
-¨Desde mi juventud creí en el ahorro como moneda diaria y cotidiana, el ahorro en transporte, desodorante y colonia vino a comienzo de mi pubertad y luego…¨- Angelotti me hizo recordar una vieja película del oeste, donde Tom es descubierto por una banda de asesinos, mientras escondido para el ataque, no puede dejar de hablar de su querido rancho Cucamonga.
Estaba escribiendo Cucamonga en internet cuando recibí un mensaje de la casa matriz. Eran las 4 y veinte de la tarde, el exterior de la sucursal estaba oscuro, apagado, casi dormido.

Abrí el correo electrónico y leí el siguiente mensaje:
-Lamentamos comunicarle que por razones de fuerza mayor sus servicios en nuestro banco sucursal Sucre no serán necesarios a partir del día de mañana. Agradecemos todo su profesionalismo y dedicación y le deseamos la mayor de las suertes en su carrera profesional. Atentamente departamento de recursos humanos.

Me quedé con los labios secos, quebrados. Todo era silencio, parecía estar en el vacío del espacio, había perdido la facultad de escuchar, hasta que de repente volvío el martillar y único sonido de Angelotti:
-”Porque luego del servicio militar, recuerdo que el cabo Cabrales solía decirnos: Soldados, las letrinas no pueden seguir tan sucias, el detergente y el jabón son lujos en el cuartel…”-Salté de mi silla como si estuviese en llamas. Angelotti sorprendido me miró estupefacto y sin habla.
-”Angelotti, creo que el gerente puede verlo ahora.”
-”Ah, que bien, en los otros 2 bancos a los cuales fui hoy, el gerente siempre estaba ocupado.”

Caminé con paso ligero hasta la oficina detrás de los mostradores. La puerta y las persianas americanas estaban cerradas. En un solo movimiento abrí la puerta sin golpear y sin anuncio preliminar dije:
-”Sr gerente, el Sr. Angelotti requiere de sus servicios para una importante inversión con nuestro banco.”
El gerente saltó de su silla mientras rápidamente cerraba el cierre de su pantalón. En su cara podía leerse su confusión al igual que su sorpresa que luego terminaría en su habitual cara de piedra.
Mientras salía rápidamente de la oficina, podía escuchar a Angelotti desde lo lejos:
-Hace tiempo que quería conocerle, veo que este banco tiene las cosas claras. Cuénteme un poco sobre ud…

En mi escritorio solo atiné a tomar mi lapicero y mi taza azul, me imagino que por la expresión en la cara de Marta, debía llevar cólera en mis ojos. La tomé con un brazo y la besé intensamente por una eternidad. No recuerdo haber besado a nadie por tanto tiempo… Marta quedó muda y con los ojos cerrados, como recitando un poema en silencio en el silencio del espacio. Pasé por la mesa de depósitos y tomé todos los talonarios que existen en la sucursal Sucre. Llené mis manos de papeles, extendí todos mis músculos con mi mayor fuerza y los lancé al techo con toda mi voluntad. Carlo miraba todo en silencio detrás del mostrador de seguridad. Al acercarme a la salida, Carlo gentilmente puso su llave en la cerradura y abrió la puerta de par en par. Le puse la mano sobre el hombro, nos debemos haber quedado asi y en silencio por dos minutos, el hizo un pequeño sollozo mudo, por lo bajo y salí al frió de la avenida.

Agosto 19, 2009

La Yuma

Meto la mano en la cartera del señor de enfrente.

What the fuck you doing?
Te me callas – le digo.

Le golpeo con mi rodilla en sus partes bajas. Siento de repente una catarata de adrenalina correr por mi cuerpo. Ir en contra de todo lo que me han enseñado me da placer. Destrozo la paz del lugar, los gritos de oh my god retumban en los cristales manchados con los adhesivos Passport Control. Empujo a los infelices que siguen haciendo sus ridículas filas con el miedo empapando sus venas, miedo a ser retenidos, miedo a no poder regresar a sus manipuladas y consumidoras vidas. Arranco el plástico rojo horriblemente diseñado con un prohibido usar el teléfono, prohibido hacer fotos y prohibido fumar. Saco mi móvil y llamo a la persona de mi lista de contactos que mas tiempo llevo sin comunicarme, solo para dejarles saber que uso el teléfono por joder. Me hago una foto con la vieja yanqui que mira atónita el espectáculo, con su gorro blanco de Fila y su camiseta de Hard Rock café Cancún, sus pantalones cortos que muestran sus piernas varicosas, que intentan cubrir sus calcetines estirados hasta arriba y sus zapatillas inmaculadas sin marca del Marshall. Con mi móvil, mi cámara de fotos y mi sonrisa cínica prendo un cigarro. La señora abrasada por el sol suspira un ohh mientras mueve su cabeza de izquierda a derecha con los ojos entrecerrados.

Suelto la primera bocanada de aire en la bandera innecesaria que descansa en uno de los escritorios de control. La saco de su lugar y comienzo a hacerle huecos con mi cigarro. La indignación y los gritos no son ajenos a nadie en este momento.

El caos se ha apoderado de la larga y estrecha sala. Las filas ordenadas ahora se amontonan. Las caras de miedo de los turistas, sus tibias sonrisas provocadas por la intimidación de los amargos oficiales se han borrado de sus caras. Las caras de provocación arrogante de los bestias con pistola han cambiado a ser violentas y nerviosas. Uno se muerde con rapidez el labio inferior con sus dientes de arriba mientras se los moja con la lengua. Otro tiene los ojos tan abiertos que parece estar en trance. Todos apuntan sus pistolas negras opacas, sostenidas con sus dos manos, brazos extendidos, directamente a mi cara. Gritan todos algo que no consigo entender, un sonido sordo invade el ambiente, solo veo el movimiento de sus labios. Algunos dejan caer una pasta viscosa marrón al suelo al abrir su boca para gritar con fuerza. Otros se limpian los restos de donuts o Ketchup con las mangas azules de su ridículo uniforme. Camino hacia un oficial que está paralizado en su vetusta silla. Coloco mis formularios rellenos con mis datos encima del mostrador de su escritorio. Con su aparato estampo el sello de United States of America en mis papeles. Lo utilizo de bate para romper la provocadora cámara que parece tener vida propia mientras me mira con su único ojo. Escupo en la cara del oficial. Ahora, esa maquina de sellar que tan orgullosamente menean en su dedo como si fuera el revolver de Clint Eastwood en Almería, ese pequeño aparato que decide el destino de millones de personas al año, esa tinta que baña el sello del poder, del sueño americano, ahora la utilizo en las frentes de todos los infelices que buscan escapar de sus míseras vidas para comenzar otras sin alma, sin sueños, con cuentas interminables que pagar. Una vida de hipocresías, de trampas, sin libertad. Atados a un trabajo, a un seguro médico si tienen suerte, a cinco días de vacaciones. O a un miserable cheque que disminuye antes de tocar sus manos.

La tinta se escurre por las caras con el sudor de las frentes. Ante los atónitos salvajes uniformados, los incrédulos turistas comienzan a correr, todos con sus papeles en mano, libres. Camino sin impedimento a través del caos. En las escaleras mecánicas, camino a la zona de equipajes, miro el papel sellado, mi pase para esta cárcel, mi número personal y me pregunto ¿Qué coño hago aquí?

Joaco

Agosto 18, 2009

Atontado

¿Como escribir las letras del futuro estancados en el trafico de ayer ?

¿Como saber que no eras tu y eras ya otra en aquel crepúsculo tardío ?

¿Como estibar esos recuerdos ? De donde sacar fuerzas ? Para que ?

Estos y otros pensamientos se revuelven, se machacan, se estipulan, se conceden.

Estos y otros serios desconciertos se dividen, se analizan y se vuelven a perder.

¿Como entender que ya soy otro ? Que no hay razones para temer …

¿Como  saber que  soy mundano, trivial, tibio, solo un pequeño punto en este haber ?

Tribulaciones , consecuencias, consuelos.

Adulación, saber que eres distinto y  no placer.

Este delirio que me tiene atontado por fin se ha ido, por fin no es sed.

En el recuerdo y en la vigilia. En la apatía y en el placer.

No somos cuerdos. No somos tontos.

Este es el fin del carretel.

Julio 16, 2009

Bajo el Efecto

Bajo la frescura de la noche, después de un intenso día de calor de verano en las playas paradisiacas del multicultural Miami, no por su cultura general sino por su diversidad de culturas, valga la aclaración. Se encontraban en la entrada Juliana con un grupo de amigas, habían quedado de acuerdo esa misma tarde con David en la playa, después de haber tomado unas cervezas, de encontrarse en Santos para celebrar sus cumpleaños.
-Somos 5 chicas, venimos a celebrar el cumpleaños de un amigo. Dijo juliana a la host
-Tienen que comprar una botella como mínimo para poder dejarlas entrar.
-Pero si mis amigos están dentro, y tiene reservada una mesa
Juliana llamo a David, en menos de 5 minutos se encontraba hablando con la host, y esta con la hipocresía típica de la gente para quedar bien con Dios o con el Diablo, las dejo pasar pidiéndoles disculpas y dándoles un buen recibimiento con cocteles, cortesía del club.

El ambiente estaba invadido de luces de toda gama de tonalidades, haciendo ver a las personas de diferentes, dependiendo el color al cual se le estuviera proyectando en su rostro. La música hacia mover los cuerpos al ritmo del ritual de los demonios, en sus grandes orgias. El trago pasaba de mano en mano, y la gente bebía con la necesidad de apagar su sed, y comenzar la diversión lo más pronto posible.

Juliana comienzo a bailarle sensualmente a David, acercándosele suavemente le hablo al oído, seguido de un beso entre los labios y la mejilla. Se le pone de espalda, haciéndole rozar las nalgas con su cuerpo. Hace meses que tienen una relación informal, pero ella quiere las cosas al siguiente nivel desde hace un tiempo para acá, escogido esta fecha tan especial para hacer su estrategia funcionar. Con un nivel de alcoholemia suficiente para estimular los órganos, él le sigue el juego de la seducción. Le comienza a dar besos por el cuello y decirle lo mucho que lo excita. La cejo por la cintura, pasándole las manos por los senos; una talla 34 B talla perfecta hechas por un creador cirujano un año atrás. Y luego llegando de nuevo a la cintura con sus manos de pulpo la voltea y le da un efusivo beso, el cual no pueden ni respirar, ejercitando la lengua y los bucinadores. Con una canción de fondo con coro “Somos amigos especiales”.

La rumba continua, la sensualidad esta en el ambiente, se puede ver la mezcla de sexo, trago y locura. Ella se siente un descanso al ver como él se comporta como su pareja, invitándola a la barra a tomar un trago, se siente segura de sí misma, está al lado del perro alfa, el hombre más importante de la noche. Continúan los tragos y la alcoholemia en vez de estar en el estado de estimulación se torna en el estado de inhibición. Donde pueden pasar cosas inoportunas las cuales no queríamos hacer o que queramos hacer pero que no tenemos la fuerza de voluntad o los huevos para hacerlo.

Mauricio comienza a bailar con una chica muy guapa, la cual estaba en un grupo al lado de ellos y le estaba picando el ojo a David mientras este bailaba con Juliana. La chica es muy sensual llamando la atención de todo el mundo alrededor. En esos momentos Juliana va al baño y cuando regresa ve a David bailando con esta chica de piel canela con mirada de gata y baile de caribeño. Juliana se regresa y se pone a bailar con el grupo de amigas, queriendo ignorar en la situación tan embarazosa. En esos momentos están sonando una canción, mira juliana a donde esta David y lo ve que esta besando a esta desconocida y bailando de una forma que podrían hacer el amor en pleno baile. Juliana decide seguir tomando y llegar al punto de alcoholemia mas critico donde se borran los malos momentos. Fue por segunda vez al baño, cuando David estaba bailando con otra chica muy sensualmente, comiéndole la boca y cogiéndole el culo. Ella no soporto mas se despidió de los algunos amigos a la vista, en ese instante recordó que las llaves y los documentos los tenía David. Fue hasta donde él, sin hacer ningún reproche, le pidió las cosas y salió del club. Caminaba por la Lincoln Road de un lado para otra, con su vestido mostrando sus piernas, su cabello hasta la cintura y su cara angelical. Pero con un nivel de embriaguez, que si se realizaba la alcoholemia iría directo a al inframundo de la realidad.

Pelao

Enero 25, 2009

En tiempos de la Violencia

Corría el año 1959. La presidencia del Dr. Alberto lleras Camargo tenía pocos meses de trabajo, después de la derrota del General Gustavo Rojas Pinilla, daba comienzo el frente nacional. A pocos meses de su inicio del servicio militar el joven soldado Franco se había ganado la amistad del Teniente Pérez del comando 52. Por su buen desempeño e inteligencia innata lo inscribió en el programa de enfermería del ejército nacional. Por problemas económicos el joven soldado no había podido ir a la escuela y trabajaba desde los ocho años. Se necesitaba un mínimo de educación para ingresar al programa, Pérez para ayudar al joven cambio la hoja de vida, y en pocos minutos le dio su bachillerato. Así en pocos meses Franco se convirtió en el enfermero del sexto contingente del 58.

-“En ese tiempo tenía más puestos que un bus.” -decía Franco con ojos de nostalgia. Mirando a la foto la cual no veía por 50 años, contándole a su nieto el cual la había encontrada en la casa de la infancia. –“Era ecónomo, régimen interno, comandante de escuadrón y enfermero.” Miraba a cada uno de los presentes en esta foto como personajes irreales de una película de ficción, pero la verse en el medio de la misma junto una ametralladora .30 con refrigeración por aire, se sentía parte de esa ficción que alguna vez fue su realidad. Continúo diciéndole a su nieto. -“Estábamos en un entrenamiento en las montañas del Tolima”
El sexto contingente se localizaba en el municipio de Limón, Tolima. Zona de mayor movimiento de la guerrilla. El joven soldado tomo posesión de su cargo de enfermero, pero por su mayor educación y astucia se convirtió en el soldado más respetado, desempeñando así múltiples puestos. Tenía contacto con los soldados pero igualmente con los habitantes del pueblo. Lo buscaban para atender partos, curar gripas, atender heridos y resolver problemas con la cosecha. Por ser el ecónomo ayudaba a los pobres a obtener una ración de comida decente para la semana, así tuviera que restringir la alimentación de los soldados. Ganándose el amor del pueblo y la envidia de otros. Sin pensar que esto le trajera problemas en un futuro, porque cuando se le ayuda al pueblo se le quita al gobierno.

-“Este que está a la izquierda de la foto, era Jaramillo” señalaba Franco a un hombre moreno con la canana a su cuello y revisándola. Su nieto interesado por la historia de su abuelo para escribirla en su columna del periódico de la universidad. Alfredo estudiante de periodismo estaba en sus vacaciones de navidad, quería escribir sobre su abuelo y de su gran espíritu de superación. –“El pobre deserto con la guerrilla, le quitaron la M1, su dotación y lo mataron. Pero no se conformaron con eso y lo picaron.” Aunque se decía que la época de la violencia se había terminado con el dictador Rojas Pinilla, esta estaba a plena flor de su vida.

Una noche el joven soldado Franco bajo al pueblo, la gente lo saludaba y le comunicaba sobre la evolución de su enfermedad dado el caso. Llegando a la plaza central del pueblo, en una cantina lo invitaron a tomar unos tragos unos personajes en donde se encontraban Revuelo, Brillante, Nerón y el reconocido Teófilo Rojas Alias “Chispas”; mayor exponente de la crueldad de la guerrilla en los tiempos de la violencia, sanguinario de profesión y asesino por deporte.
-“Hemos escuchado de su buen trabajo con los camaradas,”- dijo Nerón mano derecha de Chispas, continua diciendo- “nos gustaría que nos acompañara en nuestra causa”. –“Yo solo cumplo con ordenes de mi teniente” -dijo Franco en tono preocupado.
-“Le queremos hacer una propuesta Franco”-hablo un hombre de un metro con sesenta centímetros, con ojos penetrantes y voz parca. Era una leyenda entre los guerrilleros, se decía que los conservadores le habían matado a la familia y que se crio desde allí entre fusibles y granadas, en medio de cafetales y platanales. En medio de la Cordillera de los Andes cuna de grandes civilizaciones. Termino diciendo: –“Queremos que atienda nuestros heridos y los enfermos en el monte. Con una buena paga para usted y su familia”. Franco hijo de policía y el mayor de 12 hermanos, tenía una responsabilidad con su familia. –“lo voy a pensar” afirmo Franco para salir del apuro y llevándose un trago de aguardiente a su boca.

-“La foto fue tomada con una Kodak.” –continuaba Franco con la historia de la foto. –“con esa cámara me rebuscaba mis pesos para mandarle a mi familia”. Alfredo sabía por un tío que su abuelo había trabajado desde muy joven para ayudar a criar a sus hermanos. Le habían contado de sus múltiples cargos como recogedor de café, ayudante de construcción, payaso de circo y repartidor de medicamentos en una farmacia. –“Acá a la derecha de la foto esta Rodríguez, le decíamos el cantimplora. Siempre estaba bien vestido”. Se tomo un sorbo de café y le dijo a su nieto –“el café entre menos azúcar le pongas sabe mucho mejor.”

Franco paso toda la semana pensando en la proposición de Chispas y sus amigos. Sabía que aceptando su familia no iba a volver a sufrir de hambre. Pero también sabía de los peligros que enfrentaría en la selva, además quien le aseguraría que no lo fueran a matar como hicieron con su compañero meses atrás. Tan solo le faltaban 5 meses para terminar su servicio militar, el cual le agradecía la culminación de una carrera de enfermería, su sustento por ese tiempo de casi dos años y el envió de remesas a su familia gracias a su cámara Kodak. Al siguiente fin de semana bajo al pueblo luego de ver a unos pacientes y visitar a una amiga con derechos, se dirigió a la cantina, le temblaba todo su cuerpo, pensaba que la respuesta que les iba a dar fuera de su agrado. Entro a la cantina y en el mismo sitio de la vez pasada se encontraban los personajes tomando trago y celebrando con unas mujeres. Se sentó con ellos disimuladamente y con precaución. Le ofrecieron trago y después de unos minutos le preguntaron:
-“¿Bueno Franco espero que nos tenga una respuesta?”- Le pregunto Nerón, y se quedaron todos mirando hacia Franco que hacia cara de afirmación. –“Mi respuesta es que si, pero me tienes que dar 5 meses para yo terminar mi servicio militar para salir por la puerta grande y no como un desertor”. Se los quedo viendo y continúo. –“además no quiero que mi familia se entere.” -“Este Franco sí que es romántico” dijo Chispas en tono de burla.-“lo voy aceptar porque la verdad necesitamos un camarada como usted.” Y levanto la botella de aguardiente y le sirvió un trago.

-“¿Bueno abuelo que hiciste después del servicio militar?” le pregunto Alfredo intrigado por los cuentos del abuelo sobre la amistad con Chispas. “Días antes que terminara mi servicio militar me hice trasladar a la base militar principal del Tolima, allí termine y viaje a Pereira, donde comencé a trabajar como enfermero”. Se quedo pensativo y termino diciendo.-“le doy gracias a Dios de haber tomado esa decisión porque si no fuera de uno de los hombres más buscado del país”

Pelao

Noviembre 14, 2008

La casa de la infancia

Descendía por la carretera de la cordillera central.  Había Pasado el alto de la Línea. La neblina no dejaba ver más de 10 metros. El frio era insoportable, penetraba las latas del automóvil inmovilizando mi cuerpo. El olor a bosque de pinos no pasaba inadvertido. La frescura de la mañana de los Andes me daba los buenos días. Recordaba cuantas veces de pequeño me preguntaba mirando a las montañas  “¿quién será el afortuna de poder viajar a la capital el día de hoy?”. Y ahora que vivo en ella, solo puedo decir que afortunas son esas  personas que viven en el pueblo.

A la altura de la virgen negra “patrona de los camioneros”, subía la temperatura y se infiltraba los primeros rayos de sol. Mama me conto la leyenda una vez al pasar por el monumento. “todo comenzó cuando un camión, el cual perdió los frenos en pleno descenso, se incrustó en la piedra negra de la montaña; salvándolo del precipicio. Al salir el chofer con vida, vio la imagen de la virgen.”   Se comenzaban a ver los cafetales; en una armonía misteriosa, con unas gamas de verdes impresionantes, junto a los  platanales y guaduales gigantes.  En ese instante pude ver a la distancia la casa de los abuelos.

A pie del portón de hierro pintado de blanco con vidrios amarillo, me encontraba dispuesto a tocar cuando la señora de la tienda me dijo:   “Señor,  ellos se fueran hace rato para la iglesia, es mejor que se vaya directo para el cementerio”.  La casa la veía  más pequeña, aunque ocupaba junto con la escuela Santander la cuadra entera.  Con una arquitectura moderna para la época y  de tres pisos de altura. Presentaba en su primer piso una tienda; me acuerdo cuando fue una heladería, otra vez una carnicería, y hasta una fábrica de chocolates.  Además tenía apartamento con garaje y  un sótano; el cual siempre le tenía miedo y lo odiaba por ser la prisión de mis libros. Miré hacia la ventana derecha  del segundo piso con la esperanza de ver a mi tía Any salir por ella y saludarme.

Rumbo al cementerio observé los lugares visitados de pequeños con mis tíos: el barrio cacique,  el Polideportivo, el parque Simón Bolívar. Cuando pasaba por el pasaje Santa Fe;  sitio donde por años estuvo la oficina de mi tío, contador de profesión y sabio de naturaleza.  Me vino a la cabeza la historia contada por unas señoras a la cual él les hacia la declaración de renta. “una semana después de la muerte de Don Fulvio fuimos a buscarlo para la venta de una finca, nos hizo el favor y no nos cobró. Un mes después nos dimos cuenta de la fecha de la muerte del difunto. Dios lo tenga en la gloria.”

Me dirigí por la Avenida Colón, para mí era la gran avenida y al final de esta se encontraba el sitio más temido por mí. “Después de escuchar un cuento donde el protagonista se quedaba encerrado dentro de un pabellón y en la noche salían los muertos a seguir con su vida.” Vi la cantidad de carros aparcados y me dirigí al interior, vi a mi primo en un estado inconsolable. Había estado con mi tía en sus últimos años, los cuales los paso prostrada en una cama. Observé el ataúd el cual estaban introduciendo en la caverna.  Viví la escena  más fuerte del ser humano. Cuando se siente mortal, vulnerable e insignificante. Veía caras familiares pero poco conocidas. Muchos no sabían quién era yo, y deducían por mi cara que era de la familia. Hasta que mi primo rompió los llantos y mormullos diciendo “vámonos para la casa”.

Al entrar por la puerta principal de la casa, se subía las escaleras.  Pasando la segunda puerta de madera con vidrios, se entraba en un mundo detenido por el tiempo. La sala con los mismos muebles, el comedor con la repisa llena de juegos de cerámicas de los abuelos,  la cocina con el molino para el maíz de las arepas, el cuarto de hornear el pan, la cama de mis abuelos, las gemelas de mi mama y mi tía Dalila.  Las fotos de toda la familia es el cuarto de la esquina, donde se encontraba las maquinas de coser, maquina contadora de mi tío, fotos de los abuelos en su matrimonio y lugar donde una vez guarde todos mis revistas tales como Kaliman, Santo, Memin y libros entre ellos Ficciones y Las mil y una noche. Estos últimos  fueron a parar al sótano aunque nunca más se encontrados.

Pase por el baño que daba al patio. Se estaba colocando la crema de afeitar. No le quitaba el ojo de encima y le preguntaba: “¿Sera que a mí me va salir barba cuando se grande?”. Y pasó mi primo diciendo “oigan a este, con la voz que se manda y disque pidiendo barba” y mi tío con su sabiduría respondió “sí, tu papá tiene barba muy posible a ti te salga”. No me acordaba si mi papa tenía barba o no, había pasado tanto tiempo desde el viaje a de mis padres a Londres.  Me sentía traicionados por ellos. Y  Ni al teléfono les respondía.  Siendo así  los libros mi único refugio  y mejores amigos.

En la cocina de cerámica blanca estaban haciendo un chocolate batido con clavos y canela. La cocina para la familia era  un lugar sagrado, donde se encontraba todo en abundancia y frescura.  Se decía  “Donde come uno puede comer  la familia, los trabajadores, la visita y los vecinos”.  En una de las paredes se encontraba la colección más amplia de platos traídos de diferentes puntos del mundo, a otra una ventana la cual en horas de la noche siempre pensaba que me estaban vigilando. El garrafón de  con aguapanela no pedía faltar. Se me vino a la cabeza cuando mi tía hacia tortas, gomas, chocolates y toda tipo de decoraciones para fiestas y yo era consumidor numero uno de las sobras.

Me dirigí a la terraza, lugar de culto de los juegos, localizada en el tercer piso de la casa. Era el sitio donde me sentía con libertad y soñaba;  que algún día iba salir de esas montañas para viajar a los mundos los cuales visitaba con mi imaginación. Desde un sector se podía observar el patio de la escuela, templo educativo de muchos primos, hermanos, amigos y de mi mismo. Siempre había estudiado en colegios de curas jesuitas, pero para mayor control de mi tía termino por registrarme en una escuela pública.  Allí aprendí cosas de la vida como tener dinero era un privilegio de pocos y ser pobre una realidad cruel.  Me hice amigo de hijos de recogedores de café, mecánicos de camiones, campesinos y de gamines; personajes interesantes para mí, porque aunque vivieran en la calle sabían leer y escribir, y eran de los mejores de la clase.  Jugábamos en el descanso al escondite, lleva, quemado, y  fusilado. Los cuales eran juego de todos en la calle. Tema que mi tía la odiaba y para poder salir tenía que esperar la llegada de una visita para pedir permiso y librarme del ahogamiento de la casa. Porque con tal de no quedar como la inquisidora me daba permiso. Eso sí, al regreso era castigo fijo.

Deambulo por la casa dándome cuenta  los recuerdos en cada rincón,  la historia de la familia en cada objeto.  Dándome así un sentido de pertenencia a un lugar donde no naci pero me crie, haciéndome la persona quien soy ahora.  Haciendo parte de una cultura montañera en las faldas de los Andes.  Los fantasmas recorren las habitaciones y nos perturban con sus recuerdos, pero de esta manera los inmortalizamos. Y no pasaran al olvido mientras los llevemos en nuestras memorias. De regreso a la capital, dejando atrás los cafetales, comienzo a ver el panorama cristalizado; comenzó a brotar de los ojos inmensas gotas de nostalgia.

Pelao