Dolor de muelas. Dolor de barriga. Dolor de espalda.
Que poco literario es escribir sobre lo que a uno le pasa, pero que carajo … el dolor te obnubila macho. No te deja pensar. Te tiene contra las cuerdas y te golpea sin pausa. Cada día millones lo sufren, pero a mi no me importa porque aunque sea paradójico el dolor te hace insensible.
Todo comenzó con una infección por una muela mal tapada, luego el hielo en la madrugada, el 29 en camino a una guardia odontológica y el ficticio alivio de la anestesia. Meses después la perdida de la muela que se parte justo en medio de un intento de salvataje. Entonces fui feliz por varios años. El hueco no me conflictuaba y mi boca vivía sin problemas con ese intersticio entre el molar uno y tres.
Luego , ya tras mi venida al imperio llego la presión social y aunque mi boca era feliz, mi ego pensó que lo mejor seria hacer un implante. Que palabra mas horripilante. Si uno pudiera en verdad oír como suenan las palabras de las intervenciones que nos hacen de seguro nos moriríamos antes pero sin permitir semejantes actos antinaturales. El punto es que el implante es como colgarte un cuadro en la boca solo que mas macabro. Para quien no lo haya sufrido se procede de esta forma : se corta la encía , se taladra el hueso , se hace una rosca y se mete algo así como un ramplug donde luego calzara el tornillo del implante. Todo bajo la gentil influencia de la anestesia. Claro que la anestesia se pasa y ahí empezamos con el punto sobre el que escribo al comienzo de este relato. Meses después cuando el organismo ya se recompuso de la invasión del ramplug llegamos otra vez al dentista que mide y mide hasta lograr que le armen “una pieza ideal”. Fijense que le llaman pieza y no diente o muela. Te meten una pieza en la boca y para colmo la atornillan. Ahí dentro de la cavidad bucal donde apenas cabe una cuchara, ellos meten una suerte de llave allen que ayuda a ajustar la pieza y pegarla bien al ramplug que esta incrustado en el hueso.
El relato debería terminar aquí diciendo que el sujeto vivió feliz el resto de sus días con su boca repleta de dientes ( mas una pieza ) pudiendo masticar y devorar cuanto alimento se le plantara delante. Pero no fue así. Esa pieza siempre se sintió una extraña en mi boca y pensé : ya se ira a pasar, es la novedad de tener una porcelana atornillada a mi hueso. Sin embargo esa sensación de rareza, de ajenidad nunca logra irse de mi boca desde ese fatídico implante.
Lo que jamás te dicen ellos es que ese implante puede fallar y aquí vamos a la conclusión . Ahora cinco años después mientras me hago un chequeo de rutina me dicen que el implante esta siendo rechazado ( Lo sabia ) y que vamos a intentar salvarlo . Me acorde de la muela que estaba originalmente en esa posición y que al intentar ser salvada se partió a modo de protesta por la intervención. Entonces cazan de nuevo el bisturí y abren la carne, brota la sangre que cubren con gasas y le dan matraca al hueso que, pobre no debe entender ya que le esta sucediendo y piensa :
~ ” Aquí había una muela que quise , pero me dejo y en su lugar me pusieron esta pieza que no sirve para nada. Yo no la quiero y es por esto que me niego a aceptarla. ¿ Por que ahora me atacan y me taladran, me hacen cortes y me incitan a la inflamación , a la reacción de defensa ? ¿ Acaso quieren que acepte esta pieza horrorosa que me quisieron imponer hace tiempo ? Eso es imposible . Moriremos si hace falta pero esta pieza no va a quedarse aquí.”