Enero 25, 2009...8:11 am

En tiempos de la Violencia

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Corría el año 1959. La presidencia del Dr. Alberto lleras Camargo tenía pocos meses de trabajo, después de la derrota del General Gustavo Rojas Pinilla, daba comienzo el frente nacional. A pocos meses de su inicio del servicio militar el joven soldado Franco se había ganado la amistad del Teniente Pérez del comando 52. Por su buen desempeño e inteligencia innata lo inscribió en el programa de enfermería del ejército nacional. Por problemas económicos el joven soldado no había podido ir a la escuela y trabajaba desde los ocho años. Se necesitaba un mínimo de educación para ingresar al programa, Pérez para ayudar al joven cambio la hoja de vida, y en pocos minutos le dio su bachillerato. Así en pocos meses Franco se convirtió en el enfermero del sexto contingente del 58.

-“En ese tiempo tenía más puestos que un bus.” -decía Franco con ojos de nostalgia. Mirando a la foto la cual no veía por 50 años, contándole a su nieto el cual la había encontrada en la casa de la infancia. –“Era ecónomo, régimen interno, comandante de escuadrón y enfermero.” Miraba a cada uno de los presentes en esta foto como personajes irreales de una película de ficción, pero la verse en el medio de la misma junto una ametralladora .30 con refrigeración por aire, se sentía parte de esa ficción que alguna vez fue su realidad. Continúo diciéndole a su nieto. -“Estábamos en un entrenamiento en las montañas del Tolima”
El sexto contingente se localizaba en el municipio de Limón, Tolima. Zona de mayor movimiento de la guerrilla. El joven soldado tomo posesión de su cargo de enfermero, pero por su mayor educación y astucia se convirtió en el soldado más respetado, desempeñando así múltiples puestos. Tenía contacto con los soldados pero igualmente con los habitantes del pueblo. Lo buscaban para atender partos, curar gripas, atender heridos y resolver problemas con la cosecha. Por ser el ecónomo ayudaba a los pobres a obtener una ración de comida decente para la semana, así tuviera que restringir la alimentación de los soldados. Ganándose el amor del pueblo y la envidia de otros. Sin pensar que esto le trajera problemas en un futuro, porque cuando se le ayuda al pueblo se le quita al gobierno.

-“Este que está a la izquierda de la foto, era Jaramillo” señalaba Franco a un hombre moreno con la canana a su cuello y revisándola. Su nieto interesado por la historia de su abuelo para escribirla en su columna del periódico de la universidad. Alfredo estudiante de periodismo estaba en sus vacaciones de navidad, quería escribir sobre su abuelo y de su gran espíritu de superación. –“El pobre deserto con la guerrilla, le quitaron la M1, su dotación y lo mataron. Pero no se conformaron con eso y lo picaron.” Aunque se decía que la época de la violencia se había terminado con el dictador Rojas Pinilla, esta estaba a plena flor de su vida.

Una noche el joven soldado Franco bajo al pueblo, la gente lo saludaba y le comunicaba sobre la evolución de su enfermedad dado el caso. Llegando a la plaza central del pueblo, en una cantina lo invitaron a tomar unos tragos unos personajes en donde se encontraban Revuelo, Brillante, Nerón y el reconocido Teófilo Rojas Alias “Chispas”; mayor exponente de la crueldad de la guerrilla en los tiempos de la violencia, sanguinario de profesión y asesino por deporte.
-“Hemos escuchado de su buen trabajo con los camaradas,”- dijo Nerón mano derecha de Chispas, continua diciendo- “nos gustaría que nos acompañara en nuestra causa”. –“Yo solo cumplo con ordenes de mi teniente” -dijo Franco en tono preocupado.
-“Le queremos hacer una propuesta Franco”-hablo un hombre de un metro con sesenta centímetros, con ojos penetrantes y voz parca. Era una leyenda entre los guerrilleros, se decía que los conservadores le habían matado a la familia y que se crio desde allí entre fusibles y granadas, en medio de cafetales y platanales. En medio de la Cordillera de los Andes cuna de grandes civilizaciones. Termino diciendo: –“Queremos que atienda nuestros heridos y los enfermos en el monte. Con una buena paga para usted y su familia”. Franco hijo de policía y el mayor de 12 hermanos, tenía una responsabilidad con su familia. –“lo voy a pensar” afirmo Franco para salir del apuro y llevándose un trago de aguardiente a su boca.

-“La foto fue tomada con una Kodak.” –continuaba Franco con la historia de la foto. –“con esa cámara me rebuscaba mis pesos para mandarle a mi familia”. Alfredo sabía por un tío que su abuelo había trabajado desde muy joven para ayudar a criar a sus hermanos. Le habían contado de sus múltiples cargos como recogedor de café, ayudante de construcción, payaso de circo y repartidor de medicamentos en una farmacia. –“Acá a la derecha de la foto esta Rodríguez, le decíamos el cantimplora. Siempre estaba bien vestido”. Se tomo un sorbo de café y le dijo a su nieto –“el café entre menos azúcar le pongas sabe mucho mejor.”

Franco paso toda la semana pensando en la proposición de Chispas y sus amigos. Sabía que aceptando su familia no iba a volver a sufrir de hambre. Pero también sabía de los peligros que enfrentaría en la selva, además quien le aseguraría que no lo fueran a matar como hicieron con su compañero meses atrás. Tan solo le faltaban 5 meses para terminar su servicio militar, el cual le agradecía la culminación de una carrera de enfermería, su sustento por ese tiempo de casi dos años y el envió de remesas a su familia gracias a su cámara Kodak. Al siguiente fin de semana bajo al pueblo luego de ver a unos pacientes y visitar a una amiga con derechos, se dirigió a la cantina, le temblaba todo su cuerpo, pensaba que la respuesta que les iba a dar fuera de su agrado. Entro a la cantina y en el mismo sitio de la vez pasada se encontraban los personajes tomando trago y celebrando con unas mujeres. Se sentó con ellos disimuladamente y con precaución. Le ofrecieron trago y después de unos minutos le preguntaron:
-“¿Bueno Franco espero que nos tenga una respuesta?”- Le pregunto Nerón, y se quedaron todos mirando hacia Franco que hacia cara de afirmación. –“Mi respuesta es que si, pero me tienes que dar 5 meses para yo terminar mi servicio militar para salir por la puerta grande y no como un desertor”. Se los quedo viendo y continúo. –“además no quiero que mi familia se entere.” -“Este Franco sí que es romántico” dijo Chispas en tono de burla.-“lo voy aceptar porque la verdad necesitamos un camarada como usted.” Y levanto la botella de aguardiente y le sirvió un trago.

-“¿Bueno abuelo que hiciste después del servicio militar?” le pregunto Alfredo intrigado por los cuentos del abuelo sobre la amistad con Chispas. “Días antes que terminara mi servicio militar me hice trasladar a la base militar principal del Tolima, allí termine y viaje a Pereira, donde comencé a trabajar como enfermero”. Se quedo pensativo y termino diciendo.-“le doy gracias a Dios de haber tomado esa decisión porque si no fuera de uno de los hombres más buscado del país”

Pelao

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