Una cosa es que me quieras, pero otra muy distinta es que abuses de mi… No, no hablo por las incontables ocasiones en donde siempre soy yo el que se calienta y explota de manera habitual. No, tampoco digo que es solo un problema mio… Es de los dos… no se si lo recordás. Cuando eramos mas jóvenes estábamos mas provistos del tiempo, recuerdo de nuestro feliz encuentro en aquella tienda de Av de Mayo y Larrea. Llevabas el pelo largo,
siempre te preferí con el pelo libre y no con todo atado y estilizado. Para eso estaba yo…
Recuerdo la primera vez que te hice feliz, el placer de tus ojos, la forma en que los cerraste y la sonrisa que se dibujo tan pura y sencilla en tu cara. Recuerdo las tardes de Abril, en donde te me acercabas en busca de calor y cariño, dos cosas que nunca te negué y de las cuales seria imposible negarte. Si bien en nuestra ultima época no fuimos lo que solíamos ser, yo aun te recuerdo con mucho amor… Es cierto que no siempre fui muy gentil
contigo, lo se, pero a veces mi naturaleza y la física pueden mas que un mal día y una mala canción. A veces cuando sale el sol me pregunto quien te abriga por las noches, o quien te canta al levantarte… No se, puede que ya no me recuerdes, yo espero que si, que cada ves que tienes gripe o estas en cama me recuerdes como quien cuidaba de ti. Y tu bien lo sabes, cuan desinteresado siempre ha sido mi amor, en la lluvia y hasta en la oscuridad
nunca te fui infiel. Solo tuve mi atención centrada en ti… Recuerdo la visita de tu tía Alfonsina, que sera de Alfonsina ahora? Probablemente ya este como yo, enterrada bajo tierra, recuerdo como todos los Domingos a la tarde se tomaba el 2 que paraba en la puerta de la casa, como siempre discutía con el colectivero cuan lejos del cordón abría su puerta y como ella a manera de venganza descendía del ómnibus lo mas lento posible.
Alfonsina siempre traía facturas y bizcochitos dulces. La odiabas, no tanto por que siempre empezabas las dietas los domingos por la mañana, si no porque ella siempre acababa primero con tus facturas predilectas, los cañoncitos y no era capaz de compartirlos con nosotros. Jamas me podre olvidar la pelea entre mates y azúcar impalpable por sobre quien se acabaría con el ultimo del paquete.
Son estos momentos los que extraño, quizás te parezca tonto… Se que en mi interior todo siempre fue muy oscuro, y te pido disculpas por eso. Tu te merecías lo mejor, quizás alguien mas claro en apariencia, sin roces o huellas del pasado, pero te juro que nunca encontraras nadie mas sincero y puro en su interior.
Es por eso que decidí escribirte esto, para saber que había pasado.
Se lo de tu nuevo trabajo, y también de tu nuevo novio, nada de eso me interesa. Vi como el cretino te ayudaba a cargar el camión de la mudanza. Yo creí que lo nuestro iba mas allá que simplemente una relación emocional, lo nuestro era real en todo aspecto y circunstancia… No entiendo porque de repente y sin razón deje de ser parte de tu vida. Cometí el error de no gritar, pararte en seco y decirte: No puedo vivir sin ti… No me dejes
aquí tirado, al lado de la escalera de la entrada, cubierto en fango y plantas. La lluvia terminara con corroer mi exterior y no serviré para nada. Creo que fue tu novio, quien entre risas burlonas y faltas de respeto omitió incluirme en el camión de carga dejándome en el jardín de entrada sin dicha o destino, y desde aquí, de lo
profundo de la tierra tu tetera* te dice adiós.
*Tetera, pava, kettle, hervidor, samovar, teapot, Teekanne
Me gusta mucho este escrito. Me conmovio y en otras ocasiones me hizo reir.